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Tomo 1.1919=número 2

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  1. Encuadernación

  2. Página del título

  3. Poemas de Jaime Torres Bodet

  4. Las tres Dádivas

  5. Mi "Beatus ille"

  6. Los descivilizados

  7. Poemas de Bernardo O. de Montellano

  8. Molière en Inglaterra

  9. El ateneo de la juventud

  10. Índice de autores

  11. Índice general

  12. [Información sobre este edición de 1979]

  13. Encuadernación

  14. Carta de colores

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59 pages

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La Existencia como Economía, Como Desinte- rés y como Caridad, por Antonio Gaso. “PRECIO: $9.00 o

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REVISTA NUEVA Directores José Gorostiza Alcalá y Enrique Conzález Rojo. Administrador Febronio Ortega Cuerpo de Redacción: Aguila, Bernardo Rodríguez Gil, A. Alvarez, Raymundo Torres Bodet, J. Ortiz de Montellano, B. Toussaint, Manuel COLABORADORES: Pedro de Alba Agustín Basave Antonio Caso Alfonso Caso Alberto María Carreño Carlos Díaz Dufoo, jr. Luis Enriquo Erro Reinaldo Esparza Martínez Genaro Estrada Esteban Tlores * Enrique González Martínez Francisco González de la Vega Luis González Obrerón Antonio Gómez Anda Martín Gómez Palacio Luciano Joublane Rivas Agustín Locra y Chávez Vicente Lombardo Toledano José Antonio Muñoz Armando de María y Campos Carlos Pellicer Cámara Francisco Orozco Muñoz Manuel Romero de Terreros Efrén Rebolledo Alfonso Toro Luis G. Urbing Sale quincenalmente —N) ( Precios de subscripción : Por un año. ...........eco.. Por seis meses. ........ee... Por tres meses. ........eceeos Número suelto.............. $5.00 2.50 1.30 0.20 Diríjase toda corresponden cia administrativa a Uruguay; No, 41. México, D, F. Nota.—Suplicamos atenta- mente no enviar colaboración espontánea. [ani o |

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REVISTA NUEVA | TOMO | -.: JUNIO 25 DE 1919 NUMERO 2 í DIALOGO POR CARLOS DIAZ DUFOO JR. Para Pedro Henríquez Ureña. —El éxito es la muerte de la buena literatura, su in- evitable degradación. El viola todas las discreciones y man- cha los más delicados sentimientos, pone a los grandes al alcance de los medianos y de los mezquinos, y hace bro- tar a su paso equivocaciones monstruosas e interpretacio- nes absurdas. Es él el peor enemigo de la elegancia, cuya defensa natural es la impopularidad, y cuya esencia es el secreto de un ritmo que sólo a unos cuantos es dado ad- vertir —aquellos que labraron aristocráticamente su al- ma en las pasiones sutiles—, el sentido de un mundo agu- do y misterioso. —El éxito, sin embargo, multiplica el esfuerzo del es- cogido; por él nacen muchos al bien y a la inteligencia. El crea, admirando, un ambiente propicio a la imitación, fran- quea los límites del tiempo, y une la obra de arte con la obra de arte, el bien moral con el bien moral, el pensar intenso con el pensar intenso; y el mundo se mejora. Pierde así el genio en el alma común sus excesos individuales, y, purgando de sus peculiares limitaciones, se transforma en una expresión humana vigorosa, representativa y eterna; deja de ser la voz inspirada de un hombre para ser la voz interna de los hombres. —Ahí está, precisamente, el germen de su nociva in- fluencia, porque en las esferas superiores de la cultura só- —3— | 383!

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lo lo individual es valioso, y quien es demasiado aplaudido es mal interpretado. El genio padece, para llegar hasta los plebeyos, un empobrecimiento lamentable, -y .la. historia de la literatura, como la de la filosofía, no es sino la historia de las deformaciones que han sufrido unas cuantas ideas. Las imágenes espontáneas del paganismo griego múdanse, en la manera literaria de un pueblo práctico y torpe de con- quistadores y juristas, en secas figuras retóricas. El mag- nífico Cid del Poema, noble, generoso y realísimo actor de la epopeya castellana, se cambia por el éxito en el fanfa- rrón odioso de las Mocedades, personaje inconsciente cu- yo contacto no pudo evitar una obra como el Romancero; cristiano colérico y caballero indigno que ceba su halcón en el palomar de Jimena: “Mátame mis palomillas—criadas y por criar, la sangre que sale de ellas—teñido me ha. mi brial.” ¿Y qué injuria no sufrió Platón para reanimar el pen- samiento marchito de los eclécticos alejandrinos ?—Uno de los hechos más extraordinarios de nuestra época, tan ex- cesiva en difundir cultura, es cómo sobreviven ciertos au- tores al abuso de las ediciones populares. Yo me lo ex- plico por la distinción que hacemos entre el autor real y el puesto, entre la intención verdadera y escogida y la vulrar. —Si es verdad que el éxito no reposa siempre en un juicio exacto, sirve, en cambio, para establecer valores ob- jetivos, de estimable fijeza, sin los cuales la crítica sería el imperio de lo arbitrario. Pero donde muestra mejor su eficacia es en su acción sobre el autor, porque el éxito co- rrige y anima. El subjetivismo exagerado conduce a la extravagancia. El artista debe salir de si mismo para en- contrarse, para llegar a ese tipo de equilibrio entre lo in- terno y lo externo cuyo símbolo es Goethe. — Y así, acaba por transformar su talento en una acti- tud, y por escribir, con los ojos puestos en el público y para el público, obras sin honradez ni pudor, en las que se en- trega desvergonzadamente, íntegramente, donde satisface los más absurdos caprichos. El artista sólo debe sugerir. Yo lo concibo “guardando como un solitario prisionero su visión del mundo”, según la bella frase de Pater, y revelan- do por instantes lo que de mejor hay en ella. — -—Sin el éxito se acabaría el arte moderno, que es de- mocrático. “ — ¿Acaso el arte no es naturalmente aristocrático? A [3 4

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1 POEMAS <—. DE JAIME TORRES BODET OTOÑO En la red de la lluvia silenciosa aprisiona la tarde la ternura de esta mansa tristeza prematura que me liva en secreto a cada cosa. El otoño es así.... La frente posa sobre la mano incauta si tortura y en el ambiente del jardín perdura el lírico desmavo de una rosa. Un desaliento súbito y cobarde acongoja el silencio de la tarde en una imploración de despedida, mientras la rueca del amor devana tras el agua sín luz de la ventana el ovillo incesante de la vida. —B5— 205

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ALMA, ¿SERA PRECISO?... Alma, ¿será preciso lanzar como el pagano al hijo de tu sangre de lo alto del Taigeto y destruír el ansia que te dejó el secreto de una vida más libre y un amor sobrehumano? ¿Podrías inclinarte al paso del destino, acallar el desprecio, reprimir el insulto, y volver a la fuente de tu dolor oculto v de tu viejo goce banal y clandestino! Oh! no! antes la muerte siembre sobre mi nombre la cizaña del odio y la flor del olvido que convertir el mármol de tu dios abolido en el fango que habita la torpeza del hombre. REPROCHE Al llegar al estanque que ha cubierto de hojas secas un soplo repentino, vi nacer entre sombras el camino y en un oro triunfal morir el huerto. Amargura prolija del que incierto gnora la virtud de su destino y ha mezclado su sangre con el vino y con su lloro el pan en el desierto. Una tarde de otoño como ésta, con el recuerdo amargo de la fiesta >0omo un eterno y trágico reproche, :n su torpe anhelar ruegos exalta por hundir la memoria de su falta en la unidad perfecta de la noche! im B_

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LAS TRES DADIVAS — POR ENRIQUE GONZALEZ ROJO El viajero llamó a la puerta pausadamente, con lenti- tud. Estaba cansado, porque la jornada había sido larga y penosa... —Entra, hermano. Y con aquellas sus breves alforjas, donde hacía ya mu- cho tiempo iba acumulando el tesoro de su vida, penetró en la mansión. Fue en el umbral donde recibió la primera dádiva: la de los ojos. Aquellos ojos lo miraron intensa y largamente. Y en aquella mirada lucían los destellos mágicos de los ópalos; porque todos los fulgores anidaban en aquellas pu- pilas esplendorosas y cálidas. El viajero cantó: “El mundo debió crearse únicamente para tus ojos, Reina mía, para tus ojos donde vive la luz. El esplendor vive en tu mirada, Señora, en tu mirada más honda que todos los abismos y que todos los mares, más dulce que agua límpida para la avidez del caminante.” Y fue entonces cuando recibió la segunda dádiva: la de su voz. Cuando Ella habló, a él le parecía que aquella voz que llegaba a sus oídos cantaba cerca de su corazón, y que su corazón se estremecía en un rebozante temblor infini- to... porque su voz era como la música para el alma. El viajero cantó: — Y f - T. 7 |

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“¡Oh deliciosa, arrulladora, magnífica! Deja que te es- cuche en silencio hasta la hora de morir. En tí vive el al- ma maravillosa de la música, ¡oh Divina! Las notas de tu voz llegan a mi corazón como el conmovedor resonar de las esquilas, como el choque de los metales y de las piedras preciosas. ¡Déjame oírte, Reina!” Pero fue aquí cuando recibió la tercera dádiva: la de las manos. Aquellas manos eran tan blancas y tan tersas co- mo el nardo, tan aromáticas como el jazmín. Y al viajero le pareció que sus manos calmaban como por encanto todos sus dolores y sus penas; y era que en aquellas manos ani- daba el amor. Entonces dijo: “Oh, manos que sóis como fanales de ternura y de es- peranza! Deja que bese tus manos, oh Reina, porque en tus manos vive el amor. Manos mudas y blancas como la ilusión! Manos suaves en las caricias! Manos que vuelan Si se mueven, manos que en la inmovilidad parecen que sueñan! En las manos de mi reina vive el amor.” Y una vez que el viajero recibió las tres dádivas de amor, de música y de luz, salió de aquella casa para tornar a su peregrinar eterno. La blanca carretera se extendía hasta perderse a lo lejos. La luz del sol tocó misericor- diesemonte su frente y entonces fue cuando, sonriendo, ijo: “Hada de mi dicha, Reina de mis ensueños, Soberana de todos mis afanes, gracias. Adiós... Siento que mis al- forjas están menos vacías que antes: llevo en ellas una ilusión más. Llevo en ellas una ilusión más....” Y su voz se perdió poco a poco por la carretera, y cel brillo del sol recortó por último su silueta sobre el monte cercano. ll — r 438 |

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MI “BEATUS ILLE” POR MANUEL TOUSSAINT Cuando en las tardes pálidas de junio, enfermo el ánimo y dolorido el cuerpo, doy al olvido todo por la paz de mi casa y de mi huerto, surge de mi corazón savia fecunda. Bajo la claridad jocunda del cielo, los verdes cánticos arbóreos acogen los amores de las aves y sus silbos o ríspidos o suaves. Siempre fueron piadosas lus montañas; y hacia el azul de su perfil preciso tienden sus ansias todos mis deseos. —¡Leves deseos que no turban la serena límpida paz que brilla en la mirada! Deseo de amor: la sombra de la amada une a mi anhelo su fidelidad.... Desco de oro: el oro del ocaso guardará para mí todo su brillo.... Deseo de gloria: el lampo de los cielos dará a mi faz la magestad del mármol..., En un banco, a la orilla del arroyo, con gran reposo leo: El Coloquía de los Perros cautiva mi atención y mi cariño; si Berganza murmura, . - - si del sabio Seipión áurea sentencia resume en sí toda la humana ciencia, imprégnase mi espíritu del arte, hasta que, faltos de luz mis ojos, cierro el libro: en la página inconclusa he puesto una señal, breve retrato que me acompaña siempre con lívida sonrisa E 3 L e 3 J|

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Bajo la luz cerepuscular, radiosa, que ama dorar los montes, casa y huerto, al angosto sendero de rosales me llego, y mis pasos son caricia sobre su musgo.... Plácidamente escucho 4 los rosales murmurar sus quejas, —jellos siempre tan llenos de querellas!— > acepto al fin la dádiva fragante que uno me ofrece, seda, perfume y nácar. Tras los montes, ya negros, desfallece la claridad, al maligno fulgor de las estrellas; y recojo a mi alma, difundida en la solemne excelsitud del ámbito, y a casa nos volvemos... En ella las ventanas, iluminadas, parecen otras almas... nos esperan! ¡Oh, agreste paz del campo y de mi huerto, en tí vivo mi vida en plenitud, porque eres en mi mar seguro puerto y entre la agitación eres quietud! Mas sin la vida llena de amargura, sin zozobra ni lucha en el confín, sin exaltarte mi literatura, ¿qué eres, sino un mísero jardín? LOS DESCIVILIZADOS POR ALICE MEYNELL La mayor dificultad cuando hay que tratar, críticamen- te, con el hombre descivilizado, es ésta: cuando se le acusa de vulgaridad, —omitiendo, sin duda, la palabra,—se de- fiende como si se le imputara barbarie. Especialmente el de suelo nuevo, —remoto, colonial,—os afronta bronceado, te- meroso en el fondo, como convencido a medias de su sal- vajismo, y en parte persuadido de la juventud de su propia raza. Escribe, y recita poemas sobre ranchos y sierras, con los cuales pretende sugerir su naturaleza impetuosa y revelar el bien que se esconde bajo las rebeldes costumbres de una sociedad joven: Allí está para explicarse, voluble, con un glosario de su propia jerga incongruente. Pero su colonialismo no es sino provincialismo que ha- —10— 290!

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bla con exhuberancia. Los nuevos aires hacen parecer más viejas aún las antiguas decadencias; el suelo joven no lo- gra sino colocar en condiciones nuevas lo repetido, lo ma- noseado, lo barato, los sentimientos mediocres de una raza que se desciviliza, El mismo personaje que asume el par- lero papel juvenil se apresura a daros seguridades, con ca- ra de sincera negación, de que no usa penachos de plumas ni se pinta el cuerpo para salir en són de guerra; y así re- sulta doblemente difícil explicarle que nunca se sospechó de él sino el uso (metafóricamente hablando) de trajes de segunda mano. Y cuando no se trata de censura, sino de elogio, aun los norteamericanos quedan. descontentos ante las palabras de los juiciosos que les elogian sus finos triun- fos en la literatura de tradición inglesa, en el arte de tra- dición francesa; perferirán el aplauso que los estimule a escribir poesías en forma de prosa o a pintar paisajes con aspecto de panoramas, después de educarse aprisa en aca- demias nacionales. Aun hoy, voces inglesas. piden a la América que comience; que comience, porque el mundo es- tá en espera. Cuando en realidad no hay comienzo para ella, sino continuidad, hermosa y admirable continuidad que sólo el constante cuidado puede llevar. a sostenido avance. Pero el hombre descivilizado no es peculiar del suelo nuevo. El pueblo, la aldea, en Inglaterra, lo conocen tam- bién en toda su vulgaridad cotidiana. En Inglaterra, tam- bién, tiene su literatura, su música, suyas propias, -deri- vadas de muchas y muy diversas cosas de precio. La ba- sura artística, en la plenitud de su baratura y su falta de sencillez, es imposible sin un pasado hermoso.. Su caracte- rística principal, que es la inutilidad, no el fracaso, no po- dría alcanzarse sin el largo abuso, la reproducción multi- plicada, el diario rebajamiento de las expresiones del Ar- te, especialmente la expresión por palabras. La alegría, el vigor, la vitalidad, la coordinación orgánica, la pureza, la sencillez, la precisión, todas esas cualidades se hallan en- tre los antecedentes de la basura. Esta viene después de ellos; y procede, ¡oh desgracia! de ellos. Nada más triste que esta prueba de lo que puede constituir el fracaso de las cosas derivadas. No podemos escoger nuestra posteridad. Volviendo atrás sobre los pasos del tiempo, podemos, sí, escoger entre lo que nos precede. Podemos dar a nuestros pensamien- tos antepasados nobles. Bien concebidas, bien nacidas, sí _] 1 301

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deben serlo nuestras ideas; y pueden tener ilustre abolen- go. Tenemos voz para decretar la herencia que acepta- mos; no sólo en cuanto a las cosas heredadas, sino además en cuanto a su procedencia. Nuestro espíritu puede mar- char hacia atrás y llegar a los más ricos pozos de las ar- tes. Los hábitos mismos de nuestros pensamientos pue- den irse, sin advertirlo, por las vías que les señala su his- toria antes del nacer. Y sus compañeros deben ser hermo- sos, aunque no más que sus antecesores; y así engendra- dos; y así hermanados, nuestros pensamientos, —confia- mos,— sabrán seguir las sendas nobles de la literatura. Tal confianza tenemos en la herencia que recibimos y aceptamos. Pero, de la descendencia, ¿quién está seguro? ¡Quién está a cubierto de los peligros de la posterior de- preciación? Y, más aún, ¿quién de nosotros señalará las corrientes actuales, una que va hacia el triunfo, otra que va hacia el deshonor? O, ¿quién descubrirá por qué la de- rivación se vuelve degeneración, y cómo y cuándo se ini- cie la bastardía? Los descivilizados tienen todas las per- fecciones de la gracia entre los antecedentes de sus vulga- ridades, todas las distinciones entre los precedentes de sus mediocridades. Para toda canción de café-concierto, ya sea que finja stispiro, risa o juego, existe la excusa (de que la ficción fue sugerida, .1:1e precedida por una belleza viva en otra época. Ni hay que condenar a los desciviliza- dos como si hubieran en sí mismos poseído la civilización y la hubiesen rebajado, No; nunca la poseyeron; nacieron con la tendencia .a la mediocridad, con inclinación hacia las cosas. baratas. Y la tendencia no puede hacer otra cosa sino continuar. Nada se ve más terrible que el futuro de este mundo de segunda mano que se multiplica. Los hombres no tie- nen que ser vulgares sólo porque son muchos; pero cuando la infección de la vulgaridad ataca a la multitud, ¡qué por- venir de insignificancia! Los ojos que, a desgana, descu- bren esta verdad, —que los vulgares río son los inciviliza- dos, y que no hay progreso para ellos,— no les auguran ningún verdadero porvenir.» ¡Más lenguaje curioso, más voces estruendosas de barítonos, más pinturas de cromos, más poesía colonial, más naciones jóvenes con tradiciones deslustradas! Sin. embargo, ante esta perspectiva levantan su voz los provincianos de allende los mares, con alarde o promesas no raros entre los jóvenes incapaces, pero sólo —Ñ | 2 392 |

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perdonables en los viejos. Prometen al mundo una lite- ratura, un arte, que serán nuevos, ¡sólo porque sus bos- ques no están medidos y su ciudad acaba de construírse! Pero en qué consistirá la novedad, no saben decirlo, Ciertas palabras fueron terribles, un día, en boca de la vejez deses- perada. Terribles y lamentables como amenaza de un rey impotente, (Lear), ¿cómo se oirán cuando sean la prome- sa de un pueblo incapaz? “Haré cosas tales: lo que son, no lo sé.” POEMAS DE BERNARDO O. DE MONTELLANO MAÑANA SERA EL DIA A Jaime Torres Bodet, Mañana será el día de mi ennoblecimiento, cuando el alma se pula su más firme diamante al fuego del dolor, que modula su acento cuajando en una lágrima salobre y rutilante. Mañana iré a la fuente que esconde el pensamiento puro y aquel amor loto de un solo instante; mis pájaros azules se lanzarán al viento persiguiendo la estrella. más noble y más distante. De la mañana habré robado claridad, del crepúsculo un hondo matiz sabio y constante; Y al recresar ya noche cautivo de ansiedad entre miradas de oro como otro caminante, mi estrella, la más pura inmortal y serena, dará luz a mis perlas y amor a mi cadena. ._ 30 |

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QUISIERA EN UN INSTANTE Quisiera en un instante desvanecer la huída de las horas mortales, en un lirio el perfume de todos los jardines, en un amor la vida.... cuando la tarde ingrávida sus ópalos esfume. Quisiera en el estanque el agua que escondida discurre por la tierra; su castidad astme la doncellez inquieta que a nuestra sed convida... cuando la tarde ingrávida sus ónpalos esfume. En una voz quisiera la música aprehendida, que en un grano de mirra toda oración zahume y en una estrella pálida todo ensueño coincida. —La esencia de mi anhelo en esto se resume— Y tu estarás conmigo ¡Oh alma, conmovida! cuando la tarde ingrávida sus ópalos esfume. CUANDO LA TARDE NUBLADA Y se cierran las ventanas como los ojos dormidos, cuando la tarde nublada. Del árbol se caen las hojas como nombres de mujer en la memoria.... ¡qué helada se ve la tarde... y qué solal Cautiva la perspectiva melancólica y sombreada.. ¡qué mustio se oye el reloj cuando solloza la tierra! Una voz amable y buena, me cuenta una vieja historia en esta tarde nublada; la historia: la de la vida... la voz: una voz amada... e o |

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PORQUE EN TANTO SILENGIO En este sueño blanco de la noche la oscuridad se torna sencillez, leve lino le luna en el derroche de serena y amable palidez. Hundo mi perla negra en este engarce, mi tristeza en la luna de cristal podrá como mis rosas deshojarse en perfumes, sin el pavor mortal. Porque en tanto silencio se dilata mi vida sin temor... como en la luna de plata el amor. MOLIERE EN INGLATERRA POR JEPTHA B. DUNCAN Los hechos establecidos por el estudio comparativo de las diversas literaturas mundiales posibilitan, a no dudar- lo, el que podamos hablar ya de la existencia de un cos- mopolitismo literario. Las relaciones literarias entre un país y otro han existido, por de contado, desde los tiem- pos más remotos, ya que una de las cualidades ingénitas del hombre es el instinto de la imitación; pero como fá- cilmente se comprenderá, esas relaciones no llegaron a in- tensificarse sino el día en que las vías de comunicación y los medios de transporte, que desempeñan también papel importantísimo en el esparcimiento de las ideas democrá- ticas, hicieron más frecuente el intercambio de obras y teorías literarias entre los diversos países y ofrecieron a la vez mayores ventajas a todos aquellos escritores que gus- taban de viajar y recorrer extrañas tierras en busca de nuevas emociones. Así llegó a establecerse poco a poco una a modo de solidaridad intelectual entre los escritores de las distintas naciones del globo, que prevalecía en general por encima de todas las consideraciones y de todas las cir- cunstancias y se consolidaba más y más a pesar de las relaciones políticas que pudieran existir entre los países, hecho éste del que encontramos ejemplo notable en el siglo —18— XP 3

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XVI, cuando no por estar Isabel de Inglaterra en guerra abierta con Felipe II, se dejaron de estudiar e imitar en Londres las obras de los autores castellanos más insignes de la época. Desde luego se apreciará, pues, el vasto campo que ne- cesariamente tiene que abarcar el estudio de esas relacio- nes literarias y se estimará también la importancia de sus resultados, ya que ningún medio mejor podríamos encon- trar para poner de manifiesto lo que hay de verdadera- mente original en una obra, en un autor o en un período determinado de una literatura, suministrándonos así da- tos de valor, no sólo literario, sino también psicológico y sociológico, por cuanto que alejándonos del estudio estre- cho de la forma o del fondo de una obra, por ejemplo, nos obliga a considerarla desde un punto de vista más amplio y a examinarla como la expresión de algún momento pre- ciso de la vida del autor en que influencias de género di- verso encontrábanse en armonía o en desacuerdo con su idiosincrasia particular, Ese estudio, en efecto, que no consiste en una mera causerie sobre literatura, llevada a cabo con más o menos frivolidad, hechas sus raíces en los principios cardinales de la naturaleza humana y en las ideas fundamentales de la vida, y es. desde luego, fecundo en resultados, reserván- donos con frecuencia sorpresas completamente inesperadas, tales como las que encontramos en el penetrante libro de J. Vianey sobre Mathurin Regnier, en el de Maurice Cas- telain sobre Ben Jonson, y, en fin, y hasta en cierto grado, en la obra reciente de Julio Casares sobre Crítica Profana, que sin duda conocerán nuestros lectores, y en que su au- tor nos revela lo que Valle-Inclán, “Azorín” y Ricardo León adeudan a otros escritores, sin que queramos decir nosotros, sin embargo, que este último libro sea realmente de lite- ratura comparada en el sentido científico de la palabra, ni que se deba aceptar todo cuanto allí avanza su laborioso autor, ni menos aún que tal crítica haya desposeído a Valle- Inclán ni a Ricardo León de uno de sus méritos positivos, cual es el estilo propio y en veces admirable con que saben vestir galanamente sus creaciones y expresar con eficacia sus conceptos. - En nuestros países de Hispano-América, este género de estudios, por tantas razones tan interesante, es casi del to- do. desconocido; y sin embargo, qué sorpresas no nos re- servaría tal vez la aplicación científica del método compara- tivo a ciertos libros determinados o a la obra entera de al- —10-—— | 306

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gunos autores! Qué revelaciones inesperadas no nos ofrece- ría quizá el examen mediante este método de los escritos de ciertos poetas o prosistas de fama establecida al parecer sobre graníticas bases! Qué ricos filones no nos brindarían, por ejemplo, ciertos períodos de la literatura colombiana si nos propusiéramos seguir a través de ellos la huella lumi- nosa de un Byron, de un Lamartine o de un Víctor Hugo! A nuestro ver el obstáculo mayor a estos estudios en- tre nosotros reside en esas fronteras invisibles pero infran- queables de que recientemente nos hablaba Juan Ignacio Gálvez, y que nos impiden conocer las obras de nuestros vecinos y les impide a ellos conocer las nuestras, y que habremos por fuerza de echar por tierra si es que aspira- mos a que nuestra producción literaria perdure y tenga más dilatados horizontes por donde esparcirse. . En Europa y en Estados Unidos, por el contrario, los trabajos de esta índole se multiplican de día en día, dando por resultado una acumulación de datos preciosos que vier- ten abundante luz sobre el valor real de la literatura de ciertas épocas. Y uno de los casos más notables es el que se refiere a la época de la Restauración y al siglo XVIII en Inglaterra. El método comparativo aplicado al estudio de la literatura de entonces ha dado, en efecto, resultados sor- prendentes, y ha puesto en evidencia el gran influjo ejerci- do por los autores franceses del siglo de Luis XIV sobre los dramaturgos ingleses de aquellos tiempos. Entre esos autores franceses, sin embargo, como a grandes rasgos. lo veremos, ninguno como Moliere por la intensidad de su influencia y por el número de escritores que le adoptaran por modelo. La obra del gran cómico fué, en efecto, conocida por toda la Europa en menos de ochenta años después de su muerte, siendo aplaudida en Inglate- rra desde 1670, en Alemania en 1680, en Italia desde 1698, en Rusia en 1757, gracias a una traducción hecha en Mos- cú, en España desde 1760 por los esfuerzos de Moratín, quien, durante su estada en París, se había ligado con Gol- doni, otro discípulo de Moliere; y en fin, en Portugal, en Holanda, en: Dinamarca y en Polonia desde mediados de aquel siglo. (1) Pero acaso en ninguna parte fue la influencia de Mo- liere más grande que en Inglaterra, ni en ninguna época mayor que en aquella de la Restauración y en el siglo XVIIL (1) BSarcey. Frauncisque Quarante ans de Théatre. París, 1900. t. HI pp: 5, 6, 8, 9. Lí r L X _J Li ft |

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No sólo circulaban entonces en Londres textos de su obra en francés, sino que se ejecutaban allí numerosas traduc- ciones, las que alcanzaban éxito notable por haberse forma- do ya el gusto por la literatura francesa gracias a Waller, Denham, Cowley, Davenant, Wycherley, - Vanbrugh, Ros- common y otros poetas y literatos que habiéndose visto obli- gados a expatriarse en la época de la Guerra Civil residie- ron algún tiempo en Rouen y en París, regresando luego a Inglaterra muy al corriente de la literatura francesa que entonces tocaba a su apogeo y daba lustre esplendoroso a la corte del Rey Sol. Es verdad que en los primeros años de la Restauración, sin duda debido en gran parte a la predilección de Carlos II por las letras castellanas, las obras de Cervantes, de Tirso de Molina, de Moreto, de Alarcón y de Calderón fue- ron la fuente principal de inspiración para los escritores ingleses; pero tal influencia no fue duradera y pronto hu- bo de ceder el campo a otras más poderosas. Dryden, por ejemplo, escribió bajo esa influencia de manera intermi- tente durante casi diez años, pero tornóse luego hacia los escritores franceses, y Últimamente hacia los autores in- gleses de los tiempos de Shakespeare; y ésta puede decirse que fue la evolución que se produjo en la mayoría de los escritores de entonces. Con todo, quien quiera que estudie con detenimiento la literatura inglesa de aquella época se convencerá de que la influencia francesa fue sin duda alguna la más intensa y la que dejó huellas más durables. Corneille, Racine, Sca- rron, Quinault y Mile. de Scudery fueron imitados y co- piados, pero el escritor favorito fue siempre Moliere, a quien los dramaturgos ingleses deben sus más brillantes rasgos. Algunos críticos, como por ejemplo Richard Garnett y el Profesor Charlanne, tratan de explicar el caso curioso de que los dramaturgos de aquella época hubiesen abandona- do los modelos españoles por seguir a Moliere, y presentan como razón el hecho de que los ingleses a la vez que gustan de los estudios de caracteres, tienen poca destreza en la combinación de incidentes dramáticos, destreza en que a no dudarlo sobresalieron los escritores castellanos; pero es dable dudar que estas consideraciones hubiesen sido real- mente decisivas en el particular. (1) (1) Garnett. Richard The Age of Dryden. London 1901. p. 82 cita- do y apoyado por el Profesor L. Charlanne en su magistral tesis titula- > _ ( 203 |

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Bastaría, en efecto, echar una ojeada hacía las obras de Shakespeare, de Ben Jonson, de Beaumont y Fletcher y de otros dramaturgos de fines del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, para convencerse de que si bien es verdad que predominó el gusto por los caracteres bien trazados, sin embargo, la sucesión y el encadenamiento de los nu- merosos incidentes y episodios en las piezas de entonces, son en general tan ingeniosos como los que encontramos en el teatro español. Y por otra parte, ¿quién no advierte que los dramaturgos de la Restauración jamás respetan la sencillez de argumento de las comedias de Moliere, sino an- tes por el contrario, se ingenian en recargar sus piezas de incidentes y de argumentos secundarios? ¿Obedecía esto, acaso, a un mero capricho, o bien, como nosotros lo cree- mos, ello respondía a una necesidad o a un gusto firme- mento arraigado en la psicología misma del público in- glés? La verdadera explicación de la preferencia de los dra- maturgos ingleses por Moliere reside, a nuestro ver, más bien en la poca o ninguna originalidad de ellos y en la sen- cillez de las piezas del gran autor francés, lo que había apa- rentemente más fácil su imitación. Con todo, como lo ve- remos más adelante, esta imitación fue generalmente in- feliz, pues en aquella época, en virtud de una ley natural, prodújose en Inglaterra honda reacción en contra de las exageradas costumbres puritanas que habían implantado a la fuerza los Cabezas Redondas, clausurando todos los teatros y prohibiendo so penas severas los espectáculos es- cénicos de cualquier género que fueren, y en consecuencia, cundió el libertinaje y el relajamiento de la moral, y el teatro de la Restauración, fiel espejo de los tiempos, brilló por sus caracteres y episodios licenciosos en que la huella de la influencia moliereana apareció casi siempre rodeada de repugnables obscenidades. Y por otra parte, como im- peraba en la Corte una verdadera pasión por el teatro, era necesario que las piezas fuesen numerosas y variadas, cir- cunstancia ésta que obligó a los escritores, desde el pri- mero hasta el último, a apropiarse de cuanto argumento dramático les deparaba la suerte, imitando aquí, adaptando allá, copiando servilmente esto, hurtando descaradamente aquello y demostrando en tan audaz y escandalosa pirate- ría literaria, algo así como un talento sui generis debido tal da L'Influence Francaise en Angleterre au XVIIe. Siecle. Lo Thedtre 8t la Critique. París, 1906 p. 261. Ja : xU ) |

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vez a las extensas lecturas que hacían y al conocimiento sorprendente que poseían de las fuentes a donde debían acu- dir en busca de lo que más necesitaban. (1) : Y la fuente predilecta fué Moliere. Se le tributó una admiración sin límites, quizá tanto más grande en veces cuanto menos se le comprendía; las ediciones de su obra se multiplicaban rápidamente y era con verdadero entu- siasmo como el público las acogía. “La Francia misma —escribía el Abate Prevost desde Londres— que se gloría con razón de haber producido este grande hombre, no ha hecho nada tan brillante en su favor. No sólo acaban de imprimirse en Londres todas sus obras con prefacios hon- rosos, con notas y la traducción inglesa colocada al lado del texto francés; sino que, comp si fuera demasiado poco la aparición de un solo nombre, por más ilustre que fuera, en la portada de cada comedia, se multiplican las dedicatorias en número tan crecido como el de las piezas, de donde re- sulta que el Príncipe de Gales y los principales Señores de Inglaterra se hallan interesados en la gloria de Moliere. (2) Y precisamente esta franqueza con que los autores in- gleses procedían con respecto al gran escritor francés, ha hecho más fácil la tarea de los que se han ocupado en ava- lorar las obras dramáticas de aquella época. En muchas ocasiones, sin embargo, es difícil delimitar con exactitud lo que pertenece a Moliere, pues sus imitadores por regla ge- neral lo desfiguraban completamente, y no es raro que en lugar de encontrar en el teatro de entonces, tipos como los que pinta el autor francés, el lector o espectador descubra fieles retratos de muchos contemporáneos, pues como dice el Profesor Charlanne “en ningún tiempo ni en ningún país vióse jamás, desfilar por la escena, tan fielmente pintados, los corrompidos, los vividores y las cortesanas que forma- ban en su mayor parte el mundo de la Restauración.” (3) Hay datos que establecen que fue el 16 de Agosto de 1667 cuando el público londinense tuvo oportunidad de aplau- dir por vez primera en el teatro una de las piezas de Mo- liere, Etourdi. Dicha comedia, que fué una de las prime- ras producciones del escritor francés, había sido traducida por William Cavendish, Duque de Newcastle, y adaptada al (1) Harvey-Jellie. W Les Sources du Theatre Anglais al'Epoque de la Restauration. These de doctorat de |'Universite de Paris, Pa- rís, 1906. pp. 54, 55. (2) Le Pour et Le Contre. París 1733 No. 4 t. 1 p. 79 Artículo por el Abate Prevost sobre La Estimación de log Ingleses por Moliere. (3) Charlanne. L., Op. cit. p. 300. 20— AU y |

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gusto inglés contemporáneo por Dryden, quien le dió el nombre de Sir Martin Mar-all, obteniendo gran éxito en la escena y siendo representada 33 veces consecutivas, lo que para aquella época era acontecimiento verdaderamente no- table. (1) Desde ese momento, Moliere fue el modelo favorito de cuantos escribían para el teatro. Casi todas sus piezas fueron imitadas, adaptadas o copiadas abiertamente, de lo que el lector podrá darse cuenta por los siguientes datos que resumidos a la ligera, sin poder entrar en detalles en este artículo y refiriéndonos solamente a algunas de las co- medias más conocidas. Les Precieuses Ridicules es imita en 1667 por Richard Flecknoe, a quien Dryden ridiculiza en una sátira mordaz, en su Demoiselles á la Mode, en tanto que en 1682, Mrs. Aphra Behn, quien durante la guerra con Holanda había- le servido a Carlos II en misión secreta a los Países Bajos, se inspira en la misma pieza para escribir su comedia, bas- tante obscena por cierto, titulada The False Count, or A New Way to play an Old Game, y Thomas Shadwell, el úl- timo profeta de la tautología al decir de Dryden y uno de los más arrogantes plagiadores de Moliere, imita muy de cerca el lenguaje precioso de Cathos y Magdelon, al escribir en 1689 su comedia titulada Bury Fair. L'Ecole des Femmes inspira a John Caryl su pieza ti- tulada Sir Solomon, or The Cautious Coxcomb; a William Wycherley, sin duda el dramaturgo más vigoroso de la Restauración, su Country Wife que contiene rasgos traza- dos por mano maestra, pero que por desgracia quedan se- pultados entre muchas escenas absolutamente indecentes; y a Edward Ravenscroft, otra víctima de la sátira de Dry- den por haber intentado ridiculizar el drama heroico, su London Cuckolds, pieza que fue representada por primera vez en 1682 y que a pesar de ser del todo obscena, aún se representaba en 1754, lo que es significativo del gusto de la época. (2) Le Misanthrope, una de las grandes obras de Moliere, (1) Van Laun, Henri Les Plagicres de Moliere en Angleterre. Le Molieriste. Paris, 1860 aout. Estos artículos o más bien apuntes que apa- recieron en la revistilla mencionada, en los números correspondientes 2 Agosto de 1881, contienen datos útiles, pero que desgraciadamente son muy superficiales. Sirven, no obstante, como medio de orientación para todo investigador que desee alondar el asunto, (2) Lu Van Laun, Henry Op. cit. Le Molieriste. Paris 1880 noviem- bre p. + —21— 4%

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fue imitada por Wycherley en su Plain Dealer que obtuvo gran éxito en 1677; pero lo que en el autor francés era bri- llante, espiritual y fino, quedó convertido en vulgaridad. en indecencia y en grosería. Shadwell también se inspiró en Alceste al trazar el héroe de su comedia fastidiosa titulada The Sullen Lovers y representada en 1668, en tanto que William Congreve, el más brillante, y conceptuoso de los dramaturgos de la época, tuvo a Le Misanthrope como modelo, al escribir dos de sus mejores comedias: Love for Love (1695) y The Way of the World (1700). Tartuffe, otra de las principales piezas de Moliere, fue traducida casi íntegramente por el actor Mathew Medbour- ne al escribir su Tartuffe, or The French Puritan, comedia que se representó en 1670 y fue muy aplaudida. Med- bourne le agregó algunas escenas nuevas a fin de poder in- cluir mayor número de alusiones despectivas a los Cabezas Redondas, lo que necesariamente contribuyó a popularizar la pieza. John Crowne, quien por consejo de Carlos II debió la inspiración de su mejor obra, Sir Courtly Nice, a la comedia de Moreto titulada No puede ser, también tuvo a Moliere por modelo en 1690 al escribir su English Frier, or the Town Sparks (1), y Colley Cibber, quien no sólo fue autor, sino actor y empresario a la vez, y a quien Pope puso en la pi- cota tomándole por héroe de su Dunciad, se inspiró directa- mente en Moliere y también en las imitaciones de éste he- chas por Medbourne y Crowne, para escribir su Non Juror en 1717, pieza que según las crónicas, obtuvo éxito nota- ble y le valió al autor un obsequio de £200 de parte del rey Jorge I, que habremos de suponer no fue por su origina- lidad. (2) Le Bourgeios Gentilhomme le sugirió a Ravenscroft en 1671 su comedia Mamamouchi, or The Citizen turned Gen- tleman, y seis años después, otra pieza titulada Scaramou- chi, a Philosopher; a George Farquhar, quien opinaba que las reglas de la comedia inglesa debían buscarse en la pla- tea, en los palcos y en las galerías, y no en Aristóteles y sus continuadores, le inspiró en 1699 algunas escenas de su nieza Love in a Bottle. (1) También se inspiró este autor de la historia del Curioso im- pertinente del Quijote para cscribir en 1694 una comedia que instituló The Married Beau, or The Curious Impertinent., (2) Cf. Van Laun, Henri Op. cit. Le ¡Molieriste Paris. 1881. mai, Obarlanne. L. Op. cit. pp. 284, 285, 286. 2 Mú 2 |

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L” Avare, otra obra maestra de Poquelin, fue copiada casi hasta en sus más mínimos detalles por Thomas Shad- well en su comedia The Miser representada en 1671, con la circunstancia agravante de que el plagiador pretende, se- gún él mismo lo declara en el Prólogo, haber. mejorado la obra de Moliere, agregando muy ufano que las piezas fran- cesas carecen de espiritualidad y que si él las copia, hacelo únicamente por pereza. (1) En 1714 y en 1732 aparecieron traducciones de L'Avare hechas por Ozeli, Miller y Buker respectivamente; pero fue sin duda una edición francesa de las obras de Moliere en 8 tomos y editada en París en 1781, la que sirvió a Fielding para hacer en 1732 una adaptación de L'Avare que intituló The Miser (2), la cual obtuvo un éxito merecido, pues aun- (1) Shadwell declara en el Prólogo queél le: ha agregado tanto a la comedia que muy bien puede contarla como enteramente suya, y esto sin duda es verdad si atendemos sólo a las partes obscenas, cuya pa- ternidad nadie le ha disputado jamás. ““Creo—dice—que puedo afir- mar sin vanidad que la parte que en ella le corresponde a Moliere no ha sufrido nada en mis manos, ni tampoco he oído hablar jamás de alguna comedia francesa usada por el peor de nuestros poetas, que no haya sido mejorada.” Pero como el lector puede tal vez admirarse de que los dramaturgos ingleses recurran en eso caso con tanta frecuen- cia a un modelo como Molicre, Shadwell agrega: “No es por carencia de espiritualidad ni invención por lo que nos apropiamos las peizas francesas, sino por pereza; y es ésta la causa que me obligó a hacer uso de L'Avare” Shadwell. Thomas Works. The Mister. London. 1693. Notice to the Reader. Razón y de sobra tenía Voltaire para indignarse aún años después ante tanta audacia. ““Bien puede juzgarse—decía— que un hombre que no tiene suficiente talento para ocultar su vanidad, tampoco tiene suficiente para superar a Moliere.”” Voltaire. Ocuvres. Edition Beu- chot: Paris 1830. t. XXXVIIT p, 428. (2) En la Sala de Periódicos de la Biblioteca del Museo Británi- to en Londres existe un catálogo de la biblioteca de Fielding tal como fue vendida en 1755 después de su muerte, y allí entre un gran nú- mero de obras francesas, inclusive los escritos de Pascal, de los dos Corneille, de Racine, de Boileau, de Malebranche, del Cardenal de Retz y de muchos otros autores de fama menos esclarecida, encontramos bajo el número 168, la entrada siguiente: ““Oeuvres de Moliere. 8 tomes. París, 1718,” La comparación de ciertos pasajes que se encuentran en The Mister v, en el texto de esta edición que reproduce exactamente el texto de la gran edición hecha en París en 1862 por el actor Lagrange, com- pañero de Moliere, y por Vinot, y la circunstancia de que los aludi- dos pasajes no se encuentran en las demás ediciones francesas o tra- ducciones inglesas que hasta entonces se habían hecho de la obra de Poquelin, nos obligó a concluir que en su adaptación, Fielding habían hecho uso de la edición que figuraba en la lista de obras que habían constituido su biblioteca, y que, por lo tanto, no había tomado en cuenta las adaptaciones hechas por Shadwell y otros de la misma pie- 70 francesa. DE f 403 1

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que Fielding no fue un humorista del orden dramático, cual puede decirse que lo fue Moliere, sino más bien del orden descriptivo y hubo .por lo tanto de brillar más en sus in- mortales novelas tituladas Joseph Andrews, Tom Jones y Amelia, sin embargo, la adaptación hecha de esta obra de Moliere y de otra intitulada Le Médecin malgré lui, revela en él un talento y una discreción superiores que Je colocan muy por encima de los demás imitadores del autor francés. Les Femmes Savantes fue el modelo de Thomas Wright al escribir su comedia The Female. Virtuoses, representa- da en 1693, y también puede decirse que suministró a Colley Cibber casi todos los personajes de su pieza titulada The Refusal, or The Ladies Philosophy. (1) Sería tarea por demás larga continuar esta enumera- ción, y en artículo de la índole de los que deben ocupar las páginas de La Revista Nueva, sería a no dudarlo inoportuno el que nos extendiésemos en detalles sobre estos puntos. Parécenos que lo indicado basta para dar una ligera idea de lo que fue la influencia de Moliere en las obras de los dramaturgos ingleses de la Restauración y de la primera mitad del siglo XVIII Sólo agregaremos que casi tudas las piezas del gran autor francés fueron usadas de algún modo, y que muy contadas son aquellas cuyo influjo aún ve desconoce 0 no tuvo lugar en absoluto. ' No dejará de causar extrañeza, sin embargo, que pre- cisamente las dos piezas en que Moliere expone, por de- cirlo así, la técnica y los principios de su arte y que a haber sido estudiadas por los escritores ingleses, quizá les hubie- sen salvo de más de un grave error, fueron las que pare- ce no les hubiesen llamado la atención. En ninguna parte, en efecto, hallamos trazas de L'Impromptu de Versailles, y en cuanto a La Critique de lEcole des Femmes, comedia corta y chispeante en que vemos al mismo Moliere en ple- no ensayo de L'Ecole des Femmes, tan sólo encontramos algunas reminiscencias en la comedia de Wycherley titula- da The Plain Dealer, en que Olivia hace la defensa de The Country Wife del mismo autor, censurada por sus obsceni- dades, de igual modo que en la pieza de Moliere, Dorante defiende L'Ecole des Femmes contra las críticas insultas de los pedantes y pisaverdes de la Corte. Con todo, no hay duda de que Moliere fue fuente muy fecunda de inspiración para los dramaturgos ingleses de aquella época y fue también, y sobre todo, arsenal o empo- TU (1) Ven Laun, Henrl Op. cit. Le Molieriste Aout 1881. p. 142. 24 [ 494 ]

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rio inagotable que ellos explotaron a su buen querer. Que esa fuente haya sido inteligentemente utilizada, o siquiera que los imitadores en general hayan logrado apreciar en su valor al gran cómico francés, es cosa que de nin.«ún modo diríamos, pues antes bien, estimamos que hay razones para afirmar lo contrario. “Todo lo que hay de bueno y de excelente en la obra de Poquelin—dice el Profesor Char- lanne—fue conocido, delimitado, amputado, confundido en un desordeu sin arte alguno, y frecuentemente, deshonrado con un irrespeto sin precedente,” (1): Y esto nos conduce a efectuar una interpretación de estos detalles, y de ella, sacar una conclusión general que caracterice en lo posible las imitaciones, las adaptaciones y los plagios apuntados, y nos haga comprender hasta qué grado tuvieron éxito los autores ingleses, Las diferencias que median entre el modelo y sus imi- tadores son variadísimas y refiérense tanto al fondo como a la forma de las obras estudiadas. En cuanto al fondo, bien puede decirse que en general los dramaturgos ingleses no llegaron a asimilarse el espíritu de Moliere. En todas las piezas inglesas, por ejemplo, se percibe una carencia notable de coordinación, y por todas partes se echa de me- nos esa facilidad tan espontánea y tan atrayente con que Moliere pasa de un tema a otro en las escenas y en el diá- logo. Luego, los caracteres también aparecen .desfigura- dos. Tanto Macaulay como Taine, en ocasiones exagera- dos por sistema en sus juicios literarios, han apreciado en este caso muy atinadamente la degeneración, por decirlo así, que sufren los caracteres moliereanos al pasar a manos de los autores ingleses, siendo muy característico el caso de Alceste, de Le Misanthrope, quien al convertirse en el Manly del Plain Dealer de Wycherley, se trueca en un jayán violento cuya conducta por lo grosera y vulgar, causa hon- da repulsión. (2) (1) Charlanne. L. Op. cit. p. 294, (2) *Moliere—dice Macanlay—exhibía en su misántropo a un es- pírita noble y puro, extremadamente irritado ante el espectáculo de la perfidia y la malevolencia disfrazadas bajo. las formas de la cortesía. Como todo extrema desarrolla generalmente su contrario, Alceste adopta principios del Bien y del Mal diametralmente opuestos y los de la so- ciedad que le rodea. La cortesía le parece un vicio, y csas severas vir- tudes que son despreliadas por los petrimetres y las coquetas de Pa- rís, conviértense de manera demasiado exclusiva, en objetos de su ve- neración. Con freeuencia hácese merecedor a censura; con frecuencia aparece ridículo; pero jamás deja de ser hombre de bien; y el senti- miento que inspira es uno de pesar de que persona tan digna de esti- A. | 405 |

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-.En cuanto a la factura de las piezas, es casi superfluo mencionar que los dramaturgos ingleses hacen caso omiso de las unidades de tiempo y de lugar, y lo que es más grave, de acción, que se advierten en las obras de Moliere. El ar- gumento principal se pierde entre una multitud de inci- dentes, de los cuales muchos son inútiles al desarrollo de la trama general o carecen por completo de interés propio. Las escenas en muchos casos no tienen conexión entre sí, y no se nota en ninguna pieza ese encadenamiento riguroso que liga estrechamente las diversas partes de la comedia del escritor francés y les imprime unidad admirable y les da forma perfectamente homogénea. Por otra parte, son tales el número y la diversidad de los caracteres y episodios, que el interés del lector o es- pectador se pierde como en un laberinto inextricable, y así hácese imposible saber a veces el objeto que se propusiera el autor al escribir la pieza. La confusión y la vaguedad con que sobre este punto se tropieza, en efecto, son en gra- do tal notables, que los mismos escritores han sentido la necesidad de terminar sus comedias con un dístico en que mación, sea al mismo tiempo tan poco amable. Wycherley se apropió a Alceste y lo convirtió—citamos las palabras de un crítico tan bené- volo como el señor Leigh Hunt—en “un sensualista feroz, quien consi- dérase como un bribón tan grande como en su concepto lo son todos los demás hombres.” Lo huraño del héroc de Moliere ha sido copiado y caricaturado. Pe- o ala pureza y a la integridad del original, se substituye el liberti- nismo más nauseabundo y la farsa más audaz. Y para completar el cuadro, Wycherley no parece haberso dado cuenta de que no estaba trazando el retrato de un hombre eminente- mente honrado. Tan depravado tenía el gusto moral que mientras él reía firmemente que estaba produciendo un retrato de la Virtud, de- masiado elevado por cl trato ordinario del mundo, estaba en realidad esbozando el bribón más grande que encontrarse pueda, aún en sus propios escritos.”” Critical and Historical Essays. Everyman's edition. London 1907. Vol. II pp. 435-436, Y he aquí cómo se expresa Taine acerca del mismo personaje de Wycherley: *“Hay nn personaje que muestra, de modo abreviado, su talento y su moral, un eompuesto de energía e indelicadeza, Manly, el plain dealer, tan visiblemente su favorito que los contemporáneos le dicron al autor, el nombre de su héroe como apodo. Manly fue copia- do de Alceste, y la enorme diferencia del uno al otro da la medida de la diferencia de los dos mundos y de los dos países. El no es gen- tilhombre de la Corte, sino capitán de navío, con los modales de los marinos de la época, la blusa apestada de alquitrán y de aguardiente, propenso a las vías de hecho y a las exclamaciones sucias, amigo de limar a ls gentes perros y esclvos, y acostumbrado, cuando ellas le dis- gustan, 2 lanzarlas a puntapiés escaleras abajo.”” Histoire de la Lit- terature Anglaise. Douzieme edition. París 1905 tome III pp. 54-55. O AUL |

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va expresada la moral de la pieza, en cambio que Mo- liere, con ese arte inimitable que le caracteriza y esa vida intensa que sólo él sabe infundirle a sus caracteres, deja que nosotros mismos saquemos las enseñanzas profundas que encierran sus comedias y que de modo facilísimo se des- prenden de ellas. : En resumen, los escritores ingleses en general tuvieron poco éxito en sus imitaciones, y aunque bien puede admi- tirse que en ciertas ocasiones demostraron alguna habilidad en la combinación de los desenlaces de sus piezas, en lo cual habremos de reconocer que Moliere no siempre fue fe- liz, sin embargo, apenas si pudieran citarse dos o tres es- critores que sí llegaron a asimilarse algo del genuino espí- ritu del medelo, y entre esos pocos ninguno hubo, a nuestro ver, que aventajase a Fielding. El Profesor Charlanne, es verdad, le da la palma a Sir George Etheredge, admirable y fino observador de las fri- volidades y ligerezas de la vida cortesana de la época, a quien llama “el depositario del espíritu y del arte” del có- mico francés, por haber escrito, entre otras piezas, una in- titulada The Comical Revenge, or Love in a Tub, en que con bastante discreción toma como modelos L'Etourdi, Le Depit Amoureux y Les Precieuses Ridicules; y el señor W. Harvey Jellie, en interesante tesis discutida en 1906 en la Universidad de París, opina que Wycherley fué uno de los pocos que comprendieron el talento de Moliere, a pesar de haber introducido muchas inmoralidades en sus imitacio- nes. (1) Pero no obstante, parécenos que si bien Etheredge fue un dramaturgo muy hábil en comparación con otros de la misma época, no encontramos en verdad gran afinidad en- tre los rasgos fundamentales de sus obras y los que carac- terizan las comedias de Moliere. Etheredge posee sin du- da méritos intrínsecos, pero si hubiéramos de juzgarle únicamente desde el punto de vista de sus imitaciones del escritor francés, difícilmente podríamos considerarle como un dramaturgo del todo feliz en sus producciones. Y en cuanto a la opinión del señor Harvey Jellie respecto de Wycherley, ella nos parece carecer de bases sólidas, pues el. mejor medio de apreciar si un autor se ha asimilado o no el espíritu de otro a quien imita, necesariamente ha- brá de consistir en el estudio del resultado de esa imita- (1) Charlanne, L. Op. cit. p. 301. Harvey Jellie. W. Op. cit. p. 112; DI, [407

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ción; y en el caso de Wycherley, ya hemos visto cómo trans- formaba el oro puro que recibía de Moliere en despreciable cobre, circunstancia ésta que justifica nuestro escepticis- mo acerca de sus méritos como imitador atinado del gran Poquelin, Entre Fielding y Moliere, en cambio, existe una mar- cada afinidad no sólo en sus caracteres, sino en la filosofía que encierran sus respectivas obras. Hay en Fielding, en efecto, un vigor, un sentido de lo real y una sencillez que le distinguen de los demás autores de su tiempo y recuer- dan a Moliere en múltiples maneras. Y si puede decirse de una época literaria que sólo favorece y retiene, como asegura el Profesor Baldensperguer, aquellas formas e ideas de origen'extraño que se amoldan y responden a aquellos elementos de que ya tiene un conocimiento in- tuitivo y un deseo, (1) bien podemos, en nuestra opinión, decir de igual modo que un autor individual sólo podrá adap- tar y asimilarse con éxito aquellas formas e ideas de otro autor, que no contradigan ni alteren en sus fundamentos sus tendencias personales, sino por el contrario, contribu- yan a desarrollarlas en armonía perfecta con los diferentes elementos qeu las constituyen y en el sentido que les es peculiar. Y esto es precisamente lo que se observa en el caso de Fielding. Tanto Moliere como Fielding llevaron una vida que los predispuso a abrigar ulteriormente los mismos principios de moral. Los traslados frecuentes de un punto a otro, el contacto desde temprano con las miserias y amarguras de la vida, el roce continuo con hombres de diversos caracte- res y principios; todos los encaminaba a la adopción de re- glas de conducta poco rigurosas y muy en consonancia con un epicureísmo tal como lo entendía Horacio. De ahí que sin pretender que un determinismo estrecho y absoluto nos suministre en este caso una explicación definitiva que no ha logrado suministrar en otros casos, por cuanto que la con- tingencia. de las leyes de la Naturaleza, como enseña Bou- troux, es una realidad y no una ilusión, podamos, con todo, suponer que sometidos Moliere y Fielding a casi idénticas experiencias tanto en el orden físico como en el orden mo- ral, la educación de sus respectivos sistemas nerviosos cen- trales se llevase a cabo en un sentido análogo, lo que des- de luego había de hacer posible, si no probable, que reac- cionasen de manera más o mnos idéntica cuando quiera (1) Goetho en Franco, París 1904, Introduction p. 3. ..28-— 4” |

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que sufriesen excitaciones semejantes en momentos o en circunstancias parecidas. : Esta analogía psíquica, que es la clave de la similitud en los caracteres, debía, naturalmente, tener como conse- cuencia que para Fielding la lectura de Moliere fuese tanto más significativa cuanto que despertaba y daba forma en él a ciertos estados de alma que desde antemano llevaba en sí de manera latente, y hacía surgir también en su espi- ritu ciertos matices de emoción y de pensamiento que hasta entonces habían permanecido ocultos. Para Moliere el ideal de la vida consistía en una obe- diencia implícita a los mandatos de la Naturaleza, lo que traía como corolario indefectible la satisfacción de las exi- rencias de los sentidos con la salvedad, naturalmente, de que esa satisfacción no pugnara ni con el honor ni con el sentido común; y Fielding, por su parte, creía que al hom- bre érale permitido dar rienda suelta a sus deseos siempre y cuando que al hacerlo no causase mal ni perjuicio a na- die. Ambos opinaban que el hombre no es ni completa- mente kueno ni absolutamente malo, y que así como el sér :nás virtuoso puede. en alguna ocasión. incurrir en falta, así también el hombre más depravado puede, no obstante, poscer alguna buena cualidad, de donde resulta que ambos escritores demuestran cierta indulgencia, cierta cordiali- dad hacia los caracteres cuyos defectos y flaquezas entre- gan a la risa del público, dando prueba así de poseer ver- dadero sentido humorístico que no hay que confundir ni con la ironía corrosiva de, por ejemplo, un Swift, ni con los sarcasmos crueles de un Voltaire, y que, en cambio, tie- ne alguna afinidad con la generalmente benévola y compa- siva sátira de un Cervantes. De ahí también que cuando nos señalan algún vicio o alguna extravagancia en un per- sonaje y nos divierten a su costa, no lo hacen por cierto con intención de degradar la naturaleza humana, ni por exigencias de un espíritu misantrópico o hipocondriaco que aborrece a sus semejantes, sino simplemente para ensc- ñharnos que la felicidad no puede hallarse en una vida de restricciones y en una ostentación de méritos y virtudes que no poseemos, pero que afectamos por que anhelamos distinguirnos como seres superiores a aquellos que nos ro- dean, o porque una estrechez de criterio nos impone una ciega y estúpida obediencia a los prejuicios y a las reglas convencionales de la sociedad. Estos principios de moral, por de contado, carecerán de — fF400

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elevación ante los ojos de algunos; pero en todo caso, ellos encarnan vigorosamente una filosofía práctica, repleta de sentido común, y sólo a ella débese el que tanto Moliere como Fielding posean las cualidades de moralistas eficaces, por cuanto que son moderados y simpáticos hasta en la manera de insinuarnos sus principios. Se comprende desde luego que gracias a estas afinida- des electivas, que pudiéramos decir, Fielding se hubiese sentido desde un principio atraído hacia Moliere, y un cui- dadoso examen de la totalidad de sus obras, inclusive de sus novelas, comedias, diálogos y artículos nos revela, en electo, que supo asimilarse la esencia misma del espíritu fino y penetrante que palpita en las mejores páginas del gran escritor francés, al punto de valerle los elogios en- tusiastas tanto del Abate Prévost como de Voltaire, en la época en que hizo representar su atildada adaptación de L? Avare de que ya hemos hecho mención. (1) La influencia de Moliere en Inglaterra fue, pues, como se ha visto, honda y persistente. Durante un período de cerca de tres cuartos de siglo, ese gran escritor fue la ins- piración y la leyenda de numerosos dramaturgos dotados de una habilidad y de un talento regularmente mediocres; mas entre ellos todos, acaso no se encuentre uno que como Fielding haya sabido apreciar el talento y hacer suyas las características del inmortal modelo, y luego haya poseído el genio y el arte necesarios para reproducirlas en toda su lozanía y vivacidad pristinas, agregando en veces caracte- res palpitantes de vida, episodios ingeniosamente combi- nados y rasgos tan luminosos como profundos, que lejos de rebajar la obra original y empañar su lustre, sírvenle má sbien de eficacísimo realce, al igual que una fina y ar- tística montura aumenta la belleza del más puro diamante y da mayor riqueza y esplendor a sus destellos. Panamá. (1) El Abate Prévost ensalza mucho la pieza y termina así: *cAgregaró sin temor que si la pieza entera en el estado en que él (Fielding) la ha escrito, fuese traducida al francés, L'Avare, en esa nueva forma, recibiría en Francia aplausos que no serían en honor de Moliere.” Op. cit. Le Pour et le Contre. Pgrís. 1733. No. 4. t. 1. p. 96. Cf. también Voltaire. Oeuvres. ¡Edition 'Beuchot. París. 1830 t. XXXVIII. pp. 428-429. — | 11.5 |

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EL ATENEO DE LA JUVENTUD Debido a la iniciativa de los señores Jaime Torres Bo- det, Bernardo Ortiz de Montellano y José Gorostiza Alcalá, sabemos que pronto se llevará a cabo la primera Junta Pre- liminar para la formación de un Ateneo de la Junventud. A este Ateneo, que se dividirá en secciones donde esta- rán representadas todas las actividades intelectuales y ar- tísticas, se le augura una vida llena de promesas. Creemos que en nuestro próximo número podremos dar amplios detalles sobre su constitución, así como de sus miem- bros y el objeto que persiguen. AL SEÑOR DIRECTOR DE “REVISTA DE REVISTAS” En el último número de la publicación que usted diri- ge, nos hace el favor de reproducir de “Revista Nueva” un artículo de nuestro estimado colaborador Manuel Toussaint. Agradecemos justamente tal honor, y solamente lamentamos el que no haya usted tenido la franqueza de indicar su pro- cedencia, y esperamos de su reconocida honradez periodísti- ca el no olvidar este detalle cuando .otra vez le plazca algu- no de nuestros artículos. La Redacción. —Db1— “a: 1]

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INDICE DE AUTORES SAN-EV-ANK Abubilla A una niña A Margarita » e .. . .eas ti. e scocorcoa - noverooco 263 270 Águila y F., Bernardo del Eugenio de Castro ........ -.......e00%00rmerrer ere e “Por la ventana abierta...”, “Balada...”, “Lied” ....... ...e.... 120 180 Alatorre, Javier El divorcio ....... 177 Álvarez, Raymundo “Sorprendi al sol...”, “Cuando llegó el amor...” ...........ec... 243 Anónimo La juventud sin fe: el santuario sin dioses ........ Por las escuelas ..........e.eee00s 000 Por el congreso estudiantil. Acotaciones de un oyente ..... University antiquities curio's ... Por las escuelas ........... University antiquities curio's ...... Por las escuelas ........ Por las escuelas ... ... La función a beneficio de la “Cruz Roja Mexicana” Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional Torta de pies de puerco .......... . Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional .. Por el Congreso de Estudiantes .. Nuestra encuesta Porrúa ......... " Frases célebres (de personajes notables) ......... Por las escuelas ............ew_.e.. Retoriales. A propósito de las fiestas patrias ........ Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional ..... Por las escuelas ............eoseeccecereacerea. ereionecec AD Las vidas ejemplares. Ezequiel A. Chávez, mártir del sarampión .... 13 15 22 23 64 77 84 108 136 141 149 162 162 167 188 189 189 190 200 209 NA! |

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Sección coreográfica ....... Frases célebres ........ Retoriales ........... . A propósito de las fiestas patrias ..... El carácter de Mérigo ...... Notas de policía .... Notas de policía .. Retoriales ..... Retoriales ..... Sección de policía .. Aviso .... Lo que quiere decir San-ev-ank ... Actualidades ....... Bach-Beethoven-Brahms ....... Julián Carrillo en la sinfónica ........ Aviso núm. 2 ... * += E Pr 222 226 229 229 241 249 273 274 292 292 294 303 308 812 325 394 Antonio Castro Leal “Doctrina consistorial”, “Comento elegíaco”. Pasteles pictóricos: “Au- to-elogio”, “Auto-retrato”, “Envío” . vea... 117 Brutus Cosas de la época. Consecuencias del absoluto extranjerismo en que vivimos ... 216 Camba, Julio Las famosas libertades americanas ... . ee... 307 Campos Ortiz, Pablo El concepto del estudiante moderno ...... . “Los estudiantes y la política ..... Asociaciones estudiantiles ........ Los desorientados ............eeece-—. Los seminarios universitarios ........ ... sescsvecrdse a «scoc.xocoodecoro 43 65 99 137 ... 156 ru e-.enoao. ....oradyo Capistrán Garza, René , La actuación de la juventud católica estudiantil ...............eo_, 75 Carreño, Alberto María La evolución económica de Alemania .. r=ocacoca 80 Cervantes, María Las últimas coloraciones ......... “Brotó una rosa...” ......eorecrocecoo Es la hora del ensueño ..... ... e sccoorereroo » e en:serncoarocencosdco dv opa 105 116 169 [414]

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“Lejos...” ...... 2. eeecorasiare.. ““. e “. » A un niño”, “De entonces...” ......... nercarearacece... 176 oenccio. 196 Cervera, Ernesto El treponema pallidum ..... .. Fundamentos de la reacción de Wassermann .......... Técnica de la reacción de Wassermann ..... .. *.enroco 5... 217 268 2892 Cordero, Juan Leonardo Los desorientados 185 Dexe, Rafael En qué difiere la presente guerra de las anteriores de la Edad Mo- derna ..........e... e ...... Las vías férreas alemanas .. Las vías férreas francesas La frontera franco-alemana 38 142 182 280 a 6 4 4 Erro, Luis Enrique La conciencia de la guerra ........... : En Ao. La Universidad Nacional. 1 La Universidad y la política .......... La cuestión moral de la democracia ..... eneniorece. Los espíritus lógicos ... La hora vertiginosa .. Las cuestiones morales . Mi bastón y mi capa .. Para el obrero .. . Yo creo en Alemania .............c... Nuestros pintores. Mateo Herrera ... 20 24 31 51 135 155 313 815 316 327 — eserro rr tenveoro e onrceosrorene aus” Fatty Pequeños apuntes de psicología Ensayos de psicología femenina femenina .... Ema. i 53 101 Fernán Grana Nuestra encuesta Porrúa ... ecocaco.. PO Flor de Mayo Primeras emociones ... eee. 281 Gabriel David Juzgar a López Velarde .......... Por Nuestra Señora la Pereza ..........ñ.er_.eo eecoccccocooeo. “Tardes románticas”, “Tardes campesinas”, “Envío” .............. Bibliografía. (Fervor, de Jaime Torres Bodet) .. .. 165 215 220 314 [415]

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Galindo y Villa, Jesús. Las nuevas directrices de los estudios históricos ...... ........... 322 García Carrillo, L. Discurso ........ Gaxiola, F. Xavier Los regímenes de los bancos de emisión Los regímenes de los bancos de emisión Los regimenes de los bancos de emisión 289 18 36 56 Gil y Vélez, Antonio R. El tesoro real de Michoacán Las escrituras de “El Salitre os cconecr ea peorcacona. 136 era,. PO0l . Gómez, Matilde Las montañas FE EE E = E E E + MMM ..... . 176 Gómez Palacio, Martín “Uno de esos pueblecitos...”, “Ya voy creyendo que esta ansia...” 139 González, Aurora Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas Para las damas N o: 4 0 1 0 AA: ===... aro. *.0onoooror e ano. —. e score. e manpvoacoe reocor esoo Jesre- os »esaareo: eronres -— kN . e assreo. «odareoo e rereo ka ci us ”..—— a on:i" e ——eaarac eanaalo> 1 e ..eo- .ercorveco . ai-arecosnooarervoao na nado rm aao ...e”»xoso.eadoo e ...eonuvs raaorcco A in EA ÁA?, »arvrarvececos 27 47 61 83 106 127 148 168 187 208 227 246 272 291 331 González Rojo, Enrique “Madurez”, “Escondo un alma inquieta. ..”, “Los vínculos” ....... 54 Gorostiza Alcalá, José Poemas ..... Heine, Enrique — De la Alemania (fragmento) ... r 41' ) | ss 8. 0.6, 102 158

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Henri de Sermec Página recreativa Heredia, Luis de “Soledad”, “Nocturno II”, “Un amor callado”, “Crepuscular”, “Torre de marfil” Hong Kong Hauy (o Harry) Una nueva lección ...., Sport. Ibarra, Margarita Es la hora mística ...... Ingenieros, José La filosofía científica en la organización de las universidades ...... La filosofía científica en la organización de las universidades ...... Judge Sport .......... Sábados deportivos . Sábados deportivos Sábados deportivos Sábados deportivos ..e»monrereroe e erorecrconecos PP K. Inn Por las escuelas. Escuela Nacional de Medicina ..... León, Gonzalo E. de Prosas ...... Leopoldo Alchiquero Migajones históricos. El crimen de un académico ........ Migajones históricos Lugones, Leopoldo “Piano”, “Primer violín”, “Segundo violín”, “Contrabajo”, “Violon- celo” - Maeztu, Ramiro de El principio de limitación ....... 339 160 286 233 59 236 257 63 110 130 147 170 33 271 16 108 264 309 Maferrod Actualidades. Compañeritas ........ ECT “Razón de peso”, “Los cuatro gallos y el pollo” ... ............. 204 [417]

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Marín, Ernestina E. Mens divinor ........ Marina “Alegoría”. Melancolía ... Martínez Adame, Arturo “Yo comento en voz baja. ..”, “Gloria victis” ....... Martínez Díaz, Fructuoso Gustavo Adolfo Bécquer ... Mauclair, Camille Música de cámara enie.. 225 ... 2926 nan. 242 e... 96 394 Max von O'Grapho .: Teatros ......ese-s.---- "TEE DE Mena, Anselmo J. La juventud es una fuerza y un tesoro ...........r.resereroreeo 71 Monroy, Manuel Notas de sociedad ... Nervo, Amado “F] torbellino” Ognis En el viejo jardín .. Ortega Flores, Enrique Las veladas cursis . rie... 330 e 45 udecooooaeoa. 107 Ortiz de Montellano, Bernardo . e _— “Como la tarde fue...” “Llegaré en una noche...”, “En gris” .... 140 1 Palacios Macedo, Miguel. . a, , Alarico el doliente (Boceto para un drama doblemente gótico) ..... 67 Palomar y Arias, Carlos “En el profundo abismo de mis penas...”, “Después de una lectura —- de Tennyson”, “Cantar” tamenico.s DO Ta subasta” ne... 247 Paul I..Chinela Teatros ......... 230 o.

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Paul I. Doro - Sección bibliográfica ........... ee... Paul I. Zonthe El arte de examinarse .. . 1... .. 230 205 Paul K. Una entrevista con el Sr. Director de la Academia N. de Bellas Artes 128 Paul 'Trona Rótulos comerciales Paul Vera Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... Vaya, vaya con.. Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... Vaya, vaya con... A s escocrceco .. saserceczoro + micoecraocoreraca sscorcosrococaoarerno yea. e »erececoacoreanooare rro oeooro soaierdareconccosnoe 2 e1n1reroernsaocrirarx;egoecro ac ocecrnRorsarcaAard a coca » »vooocoare cor co -—oredoecanec 111 129 150 169 190 229 249 273 294 a: u . »esccococo —.. e e .. Paul Villos Buzón 109 Paul Voeres y Paul Voserás Títulos de dramas, óperas y zarzuelas ....... ss esnmecaro 250 Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales Sociales y personales 19 18 561 83 46 166 :88 210 228 248 293 ..ccroso» u.a.arva .. . . ... > ..í.....1> a. ....... . rarmsoaraaoaccacoro 6 4: a 4: 5: 4 3: Sa di +i 6 4: 6 4 Pellicer Cámara, Carlos “La gitana”, “La bayadera” ............... Amado Nervo .... eeeodareec... 16 ececeoo. BE [4 ) |

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Piña y Palacios, F. Javier La danza y la música en la época precortesiana La danza y la música en la época precortesiana e... 98 Pirulí Lo que debe decirse en los teatros ... Lo que debe decirse de teatros y cines .. ennearaes 82 o... 149 Ramón López Velarde “A las gatas anónimas de mi pueblo” ...... 267 Rivera, José Eustasio Versos .... neono.. 318 Rodríguez, Luis A. “¡Madre América!” En casa del poeta veian. 202 oarcaoree., 224 Rodríguez, Manuel F. Ascender es triunfar .......... « emita “Mi gloria”, “Mas verás. ..”. “Sé tú”, “En vacaciones” ............ 195 287 Rolland, Romain Ricardo Strauss Ricardo Strauss Wagner .... 14 62 266 Sandoval, Gustavo - Bibliografía. En pro del casticismo, de don Manuel G. Revilla ..... 74 Sforza, Enrico El programa pragmático de la economía política .. ¿Una innovación en el método de la economía? ... El estado “político” y la “política social” ..... Sub-y-baja La vida humilde .... López Velarde .. as Taracena, Alfonso Rudel .e»ermoeoraccco 34 58 79 Deiazes. 82 ee... 145 e... 164 , . a. 4 Téllez, Gabriel : Conocer al enemigo para luchar con él .... e... 255 y

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Torre y Morali, Manuel de la Nuestra labor ............ Hacia el ideal ......... El sol que nace .........eeeee.recerverioie rie El despertar de una generación ..... ..”»en. 95 115 175 225 Torres Bodet, Jaime “Ayer aún la audacia...”, “Hoy llegaré a la playa...”, “Alma, ¿qué fue de las pasadas...” ... .e.... 78 Tras de mi Monoclo Teatros ...... uan. 826 Trujillo, Luis Estrofas ........ rene can. 163 Unamuno, Miguel de En el país sin nombre ......... e... 305 Zeceña R., Mariano Los grandes espíritus.—Renan ...... ene Cuestiones de estética.—El estilo .............eseeereceovecrio.. Lo que vale la vida ... e Pe Aa ADA 197 244 979 REVISTA NUEVA Alvarez, Raymundo Los cisnes mueren...!... Anónimo Preliminar Opiniones ........... .e..ee..... El Ateneo de la Juventud ....... Caso, Antonio Claudio Debussy ..... Díaz Dufoo, Jr., Carlos Diálogo ... Duncan, Jephta B. Moliere en Inglaterra ... Estrada, Genaro Mensaje a través del océano .. l 421 ] Dee, 373 enca.. 349 eueacane $76 ecoo.. 411 351 383 395 375

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Gil y Velez, Antonio R. El pacto ........... oca. 370 González Rojo, Enrique “Nocturno de la inmovilidad y del olvido”, “Nocturno del destino adverso” ....... 359 Las tres dádivas ... 387 Gorostiza Alcalá, José “sConoces la vereda?”, “Cuando la tarde...” Meynell, Alice Los descivilizados ...... " 368 ececre. 390 Ortiz de Montellano, Bernardo “Mañana será el día”, “Quisiera en un instante”, “Cuando la tarde nublada”, “Porque en tanto silencio” .......... ni... 308 Redacción Al señor director de Revista de Revistas .......... Silva y Aceves, Mariano El mercader de Assinaria .. Torres Bodet, Jaime “Otoño”, “Alma, ¿será preciso?...”, “Reproche”... * Toussaint, Manuel La Casa del Alfeñique en Puebla ..... "Mi 'Beatus ille'” ........ ! 2 | ecoro.. All nera. 366 385 eccocca.. BOI e... 389

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INDICE GENERAL —. Presentación ......... SAN-EV-ANK FA . .... ) ToMOo lI Número 1, 11 de julio de 1918 — La juventud sin fe: el santuario sin dioses .. Ricardo Strauss .........e.emeeererr-o A Romain Rolland (Traducción de Max Tohd'Onthe) Por las escuelas .........eeeeeeeorecoo “La gitana”, “La bayadera” ...... Carlos Pellicer Cámara Los regímenes de los bancos de emisión ... F. Xavier Gaxiola, Jr. Sociales y personales .. . Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda La conciencia de la guerra .. Luis Enrique Erro “ Por el Congreso Estudiantil. Acotaciones de un oyente .............. University antiquities CUrio's ............. exereoomerererrreteca.. La Universidad Nacional. 1 La Universidad y la política ........... Luis Enrique Erro Teatros .......... ...... Max von O'Grapho Para las damas ... ...eeescecoooe nenirece. Aurora González sauieeenas 13 * »eracsaerorareco 15 16 18 19 . e"... 20 22 23 24 26 27 Número 2, 18 de julio de 1918 La cuestión moral de la democracia ........ aereo. Bl Luis Enrique Erro e En el viejo jardín ...... ed Ut E Ognis Por las escuelas. Escuela Nacional de Medicina ...........e.e.e...i. 98 K. Inn 123

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El programa pragmático de la economía política ...... Enrico Sforza Los regímenes de los bancos de emisión '... F. Xavier Gaxiola En qué difiere la presente guerra de las anteriores de la Edad Moderna 38 Rafael Dexe - Curso libre sobre el teatro de Henryk Ibsen, por el Sr. Antonio Castro Teal ..e=ono.. TEE TE La danza y la música en la época precortesiana ..... 41 .. F. Javier Piña y Palacios El concepto del estudiante moderno ... Pablo Campos Ortiz “El torbellino” ...... Amado Nervo Migajones históricos. El crimen de un académico ....... Leopoldo Alchiquero Para las damas ...... Aurora González Sociales y personales ......... .. Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Número 3, 25 de julio de 1918 34 36 43 45 Los espíritus lógicos Luis Enrique Erro Es la hora mística Margarita Ibarra Pequeños apuntes de psicología femenina ... Fatty . “Madurez”, “Escondo un alma inquieta...”, “Los vínculos” (Nota de presentación: Carlos Pellicer Cámara) ...... Enrique González Rojo Los regímenes de los bancos de emisión .. F. Xavier Gaxiola, Jr. ¿Una innovación en el método de la economía? Enrico Sforza ¿Qué piensa usted de Porrúa? Habla don Enrique González Martínez 60 Para las damas ......... cn. Ol Aurora González Sociales y personales .........eoreeeorsoreeo. Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Ricardo Strauss .. ......... TT ETT - Romain Rolland (Traducción de F.M.V.S.) Sport em=«senexnraro. Judge 51 56 Lo!

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Por las escuelas ....... Los estudiantes y la política ... Pablo Campos Ortiz Alarico el doliente (Boceto para un drama doblemente gótico) ....... 567 Miguel Palacios Macedo 64 65 Número 4, 19 de agosto de 1918 La juventud es una fuerza y un tesoro ....... Anselmo J. Mena El estado “político” y la “política social” .... seda: TO Enrico Sforza Bibliografía. En pro del casticismo, de don Manuel G. Revilla ...... 74 “ Gustavo Sandoval La actuación de la juventud católica estudiantil .,...............e. 75 René Capistrán Garza University antiquities curio's .......... eins TA “Ayer aún la audacia. ..”, “Hoy llegaré a la playa. ..”, “Alma, ¿qué fue de las pasadas...” (Nota de presentación: E[nrique] Gfonzález Rojo]) 178 Jaime Torres Bodet La evolución económica de Alemania .. Alberto María Carreño La vida humilde ...... Sub-y-baja Lo que debe decirse en los teatros ....... Pirulf * Para las damas .......... reee. 83 Aurora González Sociales y DErsomales ,.:..-.r.=-.mcnrercameative ao car - E Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda . Por las escuelas ........ Lema - Amado Nervo ........eem ere... menea eden Carlos Pellicer Cámara AE 71 Número 5, 8 de agosto de 1918 Nuestra labor .......... Manuel de la Torre y Morali Gustavo Adolfo Bécquer ...... Fructuoso Martínez Díaz La.danza y la música en la época precortesiana ..... F. Javier Piña y Palacios Asociaciones estudiantiles .. . Pablo Campos Ortiz Ensayos de psicología femenina ........ Fatty nace. 5 96 98 ...” «evo 99 101 fi2. |

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Poemas (Nota de presentación: Carlos Pellicer Cámara) ............. 102 José Gorostiza Alcalá Las últimas coloraciones ........... "TEE María Cervantes Para las damas ............ Aurora González Las veladas cursis ............ Enrique Ortega Flores Por las escuelas ..........eeeeeovo Migajones históricos ............ Leopoldo Alchiquero Buzón .......eecee _.. Paul Villos Sábados deportivos ... - Judge . .. Vaya, vaya con... ....... Paul vera Teatros ..........ee e... Número 6, 15 de agosto de 1918 Hacia el ideal ........... .—.emcceceo.. Manuel de la Torre y Morali “Brotó una rosa...” ......?”.e. María Cervantes “Doctrina consistorial”, “Comento elegíaco”, Pasteles pictóricos: “Auto- elogio”, “Auto-retrato”, “Envío” ... cure... 17 Antonio Castro Leal Eugenio de Castro ... ... Bernardo del Águila y F. Para las damas ........... Aurora González Una entrevista con el Sr. Director de la Academia N. de. Bellas Artes 128 Paul K. Rótulos comerciales ........ Paul Trona Vaya, vaya con... ...... Paul Vera Sábados deportivos ..... Judge renos 16 129 129 Número 7, 22 de agosto de 1918 os La hora vertiginosa ..... Luis Enrique Erro El tesoro real de Michoacán ....... Antonio R. Gil y Vélez [ 426 1 e euacrareas 136

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La función a beneficio de la “Cruz Roja Mexicana” ............... Los desorientados ........e.eeeesoocecreccecccorereororaorereoeroce, Pablo Campos Ortiz “Uno de esos pueblecitos...”, “Ya voy creyendo que esta ansia...” (Nota de presentación: Jaime Torres Bodet) ... ..... 1989 Martín, Gómez Palacio “Como la tarde fue...”, “Llegaré en una noche...”, “En gris” (Nota de presentación: Jaime Torres Bodet) ....... ..... 140 Bernardo Ortiz de Montellano Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional ....... Las vías férreas alemanas ..... Rafael Dexe López Velarde .. . - Sub-y-baja Sociales y personales ....... . Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Sábados deportivos ..... - Judge Para las damas .............. Aurora González Lo que debe decirse de teatros y cines ..... ... Pirulí Torta de pies de puerco ...... Vaya, vaya con... ..... Paul Vera 136 137 Número 8, 29 de agosto de 1918 Las cuestiones morales ..... Luis Enrique Erro Los seminarios universitarios ........... sirinueata ia 186 Pablo Campos Ortiz De la Alemania (fragmento) .............e.sderecoreorececoóarei.. 158 Enrique Heine “Soledad”, “Nocturno II”, “Un amor callado”, “Crepuscular”, “Torre de marfil” (Nota de presentación: Cfarlos] Pellicer Cfámara]) ....... 160 Luis de Heredia Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional ... rUmeRaIAAA Por el Congreso de Estudiantes .............e_e.eeeo sevrescarece. Estrofas (Nota de presentación: Carlos Pellicer Cámara) ............ Luis Trujillo : Rudel .........—. Alfonso "Taracena Juzgar a López Velarde ........... Gabriel David E. Sociales y personales ..........,........0.0...mexecercon ore e.. 166 Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda 42 7 |

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Nuestra encuesta Porrúa ..... Para las damas ......e.eeenesreeo Aurora González Es la hora del ensueño .......... María Cervantes Vaya, vaya con... .. Paul Vera Sábados deportivos .. Judge n.e..... 167 168 169 ecorroe.. 169 e... 170 Número 9, 5 de septiembre de 1918 El sol que nace ... Manuel de la Torre y Morali Las montañas ..........>. Matilde Gómez “Lejos +” m.em:rmrmesa ce María Cervantes El divorcio ..........em—...—. Javier Alatorre "Por la ventana abierta...”, “Balada...”, “Lied” (Nota de presenta- - ción: Carlos Pellicer Cámara) ...... ei... 180 Bernardo del Aguila y F. Las vías férreas francesas . Rafael Dexe Los desorientados ........... Juan Leonardo Cordero Actualidades. Compañeritas ...... Maferrod Para las damas ............. Aurora González Sociales y personales ........ TT e... Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Frases célebres (de personajes notables) ..... Por las escuelas .. Retoriales. A propósito de las fiestas patrias ..............—.re-...- Inauguración de nuestro gran Teatro Nacional .............e.e....- Vaya, vaya con... .. Paul Vera e. 175 eeneciae. 176 enanas 16 EU Y .... 185 ....... 186 iee.. 188 188 189 189 190 190 Número 10, 12 de septiembre de 1918 Ascender es triunfar ...........e._e.. Manuel F. Rodríguez “A un niño”, “De entonces...” ...... María Cervantes Los grandes espíritus. Renan ......e...ee.. Mariano Zeceña KR. i ! 3 , ..e.. e. 195 eecrocaroc.. 196 inrccosoo. 197

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Por las escuelas ...... . .. e... Las escrituras de “El Salitre” ......... Antonio R. Gil y Vélez "¡Madre América!” ...... Luis A. Rodríguez “Razón de peso”, “Los cuatro gallos y el pollo” ...... Maferrod El arte de examinarse .........e..”c... Paul I. Zonthe Para las damas ........... Aurora González Las vidas ejemplares. Ezequiel A. Chávez, mártir del sarampión ...... Sociales y personales ...............e.c.00....... Us... Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Nuestra encuesta Porrúa ........ Fernán Grana 200 201 202 204 205 208 209 210 210 Número 11, 3 de octubre de 1918 Por Nuestra Señora la Pereza . Gabriel David Cosas de la época. Consecuencias del absoluto. extranjerismo en que vivimos .......... ee... 216 Brutus El treponema pallidum ........... Ernesto Cervera "Tardes románticas”, “Tardes campesinas”, “Envío” ..........e..... Gabriel David Sección coreográfica ...... AA “En el profundo abismo de mis penas...”, “Después de una lectura de Tennyson”, “Cantar” ....... Carlos Palomar y Arias En casa del poeta ....... e-..ec..e——. Luis A. Rodríguez Mens divinor ........ Ernestina E. Marín “Alegoría”. Melancolía .. Marina Frases célebres ....... Para las damas ............. Aurora González Sociales y personales ........ .. —.... Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Vaya, vaya con... .... Paul Vera Retoriales .. .. ea. A propósito de las fiestas patrias .......... uanoooaiac.. 25 217 220 2992 299 294 2925 296 226 227 228 eeenreeoac.. 2929 229 229 | ) |

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Sección bibliográfica ...... Paul I. Doro Teatros ........_eoeeeoo. Paul L Chinela 4 .. eriaen. 230 e" "enmnosooa 230 Número 12, 17 de octubre de 1918 El despertar de una generación ......... Manuel de la Torre y Morali La filosofía científica en la organización de las universidades ........ 236 José Ingenieros El carácter de Mérigo ............ .. eee DA “Yo comento en voz baja...”, “Gloria victis”.........e....2.....0... 242 Arturo Martínez Adame “Sorprendí al sol...”, “Cuando llegó el amor...” (Nota de presenta- ción: Bernardo Ortiz de Montellano) .......... ee... 243 Raymundo Álvarez Cuestiones de estética. El estilo ...... Mariano Zeceña R. Para las damas .......... Aurora González “La subasta” .......:....eceeovcio. “ Carlos Palomar y Arias Sociales y personales ........ +reseceorec Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Vaya, vaya COn... ....... Paul Vera Notas de policía ............ ..—.. .. Títulos de dramas, comedias, óperas y zarzuelas ....... Paul Voeres y Paul Voserás Número 13, 24 de octubre de 1918 cencao: 246 Conocer al enemigo para luchar con él ....... Gabriel "Téllez La filosofía científica en la organización de las universidades ....... 257 José Ingenieros A una niña .. Abubilla “Piano”, “Primer violín”, “Segundo violín”, “Contrabajo”, “Violoncelo”” 264 Leopoldo Lugones Wagner ....... ... Romain Rolland (Traducción de F.M.V.S.) “A las gatas anónimas de mi pueblo” ..... Ramón López Velarde Fundamentos de la reacción de Wassermann ...... Ernesto Cervera einen. 255 enpencea. 207 3" »

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A Margarita ....... Abubilia Prosas. (Nota de presentación: José Gorostiza Alcalá) .............. Gonzalo E. de León Para las damas ......eñ_roreeom. Aurora González Vaya, vaya con... ...... Paul Vera Notas de policía ...........=::5::5:6riveCir UA. 273 Retoriales .. eoo.. 974 e... 270 271 2792 273 Número 14, 31 de octubre de 1918 Lo que vale la vida ...... Mariano Zeceña R. La frontera franco-alemana ..... Rafael Dexe Primeras emociones ....... Flor de Mayo Técnica de la reacción de Wassermann ......... Ernesto Cervera Una nueva lección ......... Hong Kong Hauy “Mi gloria”, “Mas verás...”, “Sé tú”, “En vacaciones” ............. 287 Manuel F. Rodríguez Discurso .......... ...... 289 L. García Carrillo : Para las damas ........ Aurora González Retoriales ............ Sección de policía ......- Sociales y personales ......... Paul Vorín, Paul Vorón y Paul Vareda Vaya, vaya con... ...... Paul Vera Aviso .. 279 280 281 282 nene. 286 292 292 299 294 04 Tomo II Número 1, 15 de noviembre de 1918 Lo que quiere decir San-ev-ank .......... En el país sin nombre ........... Miguel de Unamuno Las famosas libertades americanas ..... Julio Camba AC ya f eecesccac. 303 e... 305 307

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Actualidades ......... _.. El principio de limitación ... R [amiro] de Maeztu Bach-Beethoven-Brahms Mi bastón y mi capa Luis Enrique Erro Bibliografía. (Fervor, de Jaime Torres Bodet) ...... Gabriel David Para el obrero ...... Luis Enrique Erro Yo creo en Alemania Luis Enrique Erro Versos ...........e.. José Eustasio Rivera Las nuevas directrices de los estudios históricos ...... Jesús Galindo y Villa Música de Cámara ........... ...... EMP ABRIANIS Camille Mauclair (Traducción de Gabriel David) Julián Carrillo en la sinfónica .. ERIN. Teatros ........... RRA AAA Tras de mi Monoclo Nuestros pintores. Mateo Herrera ......... Luis Enrique Erro Notas de sociedad .. Manuel Monroy Para las damas ... Aurora González Página recreativa ...... Henri de Sermec Sport .........ecreco.. Hong Kong Harry Aviso núm. 2 .. ena. 308 cmemDiminneZs. 300 eecccaoreece. 3 esaneóe.. BH eucaoaoo. BB .... 316 318 322 E... BO 325 326 riaoaoos 327 nece. 3390 een. 31 e... 892 rmaireceo... 338 rrrrrarooneeerreorereess 334 REVISTA NUEVA Presentación ....... .... 343 Número 1, 9 de junio de 1919 - Preliminar enecicceren. Claudio Debussy ........ Antonio Caso [ 15 2 | » seróérrecrrrac > e.en”o.oraeoco. 349 351

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“Nocturno de la inmovilidad y del olvido”, “Nocturno del destino adverso” ........eee.errereoreacrie serra ee Enrique González Rojo La Casa del Alfeñique en Puebla ...... Manuel Toussaint El mercader de Assinaria ....... Mariano Silva [y Aceves] “¿Conoces la vereda?”, “Cuando la tarde...” José Gorostiza Alcalá El pacto .........e..e”e..e. Antonio R. Gil y Vélez Los cisnes mueren...! Raymundo Alvarez Mensaje a través del océano ... Genaro Estrada Opiniones ... 359 361 366 368 370 373 375 276 Número 2, 25 de junio de 1919 Diálogo ........... Carlos Díaz Dufoo, Jr. “Otoño”, “Alma, ¿será preciso?...”, “Reproche” Jaime Torres Bodet Las tres dádivas ...... Enrique González Rojo “Mi 'Beatus Ille” Manuel Toussaint Los descivilizados .. Alice Meynell “Mañana será el día”, “Quisiera en un instante”, “Cuando la tarde nublada”, “Porque en tanto silencio” ....... Bernardo Ofrtiz] de Montellano Moliere en Inglaterra .......... Jeptha B. Duncan El Ateneo de la Juventud ........... Al señor director de Revista de Revistas .... La Redacción Índice de autores 383 385 387 389 290 393 395 411 411 413 137

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Este libro se terminó de imprimir el día 19 de marzo de 1979 en los talle- res de Lito Ediciones Olimpia, S. A. Sevilla 109. Se encuadernó en En cuadernación Progreso, S. A. Muni cipio Libre 188, México 13, D. F. Se tiraron 3 mil ejemplares. La edi- ción estuvo al cuidado de Manuel Fernández y Felipe Garrido. 914

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Lo FONDO DE CULTURA ECONOMICA Revistas literarias mexicanas modernas es una serie publi- cada por el Fondo de Cultura Económica con el propósito de poner nuevamente en circulación, en ediciones facsimila- res, las principales revistas literarias aparecidas en México en la primera mitad del siglo XX. De esta manera el “curioso lector” y el estudioso de nuestras letras tendrán a su alcance este sector de la literatura nacional de acceso tan difícil y de tanto interés documental. Con el objeto de facilitar su con- sulta, cada revista va precedida por una presentación y una ficha descriptiva, y cada volumen va provisto de un índice de autores.

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"87, A, + o FONDO DE CULTURA ECONOMICA Revistas literarias mexicanas modernas es una serie publi- cada por el Fondo de Cultura Económica con el propósito de poner nuevamente en circulación, en ediciones facsimila- res, las principales revistas literarias aparecidas en México en la primera mitad del siglo XX. De esta manera el “curioso lector” y el estudioso de nuestras letras tendrán a su alcance este sector de la literatura nacional de acceso tan difícil y de tanto interés documental. Con el objeto de facilitar su con- e" ” 1453 [colorchecker ESA —. > A 9d O Y — 7 - A > N Y > o »D > A % N N 7 decretucralenerbecoolrrenterelroretoroolaceodonrel a