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perdonables en los viejos. Prometen al mundo una literatura, un arte, que serán nuevos, ¡sólo porque sus bos-ques no están medidos y su ciudad acaba de construírse! Pero en qué consistirá la novedad, no saben decirlo, Ciertas palabras fueron terribles, un día, en boca de la vejez deses-perada. Terribles y lamentables como amenaza de un rey impotente, (Lear), ¿cómo se oirán cuando sean la prome-sa de un pueblo incapaz? “Haré cosas tales: lo que son, no lo sé.”
POEMAS
DE BERNARDO O. DE MONTELLANO
MAÑANA SERA EL DIA
A Jaime Torres Bodet,
Mañana será el día de mi ennoblecimiento, cuando el alma se pula su más firme diamante al fuego del dolor, que modula su acento cuajando en una lágrima salobre y rutilante.
Mañana iré a la fuente que esconde el pensamiento puro y aquel amor loto de un solo instante; mis pájaros azules se lanzarán al viento persiguiendo la estrella. más noble y más distante. De la mañana habré robado claridad, del crepúsculo un hondo matiz sabio y constante; Y al recresar ya noche cautivo de ansiedad entre miradas de oro como otro caminante, mi estrella, la más pura inmortal y serena, dará luz a mis perlas y amor a mi cadena.
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QUISIERA EN UN INSTANTE
Quisiera en un instante desvanecer la huída de las horas mortales, en un lirio el perfume de todos los jardines, en un amor la vida.... cuando la tarde ingrávida sus ópalos esfume.
Quisiera en el estanque el agua que escondida discurre por la tierra; su castidad astme la doncellez inquieta que a nuestra sed convida... cuando la tarde ingrávida sus ónpalos esfume.
En una voz quisiera la música aprehendida, que en un grano de mirra toda oración zahume y en una estrella pálida todo ensueño coincida.
—La esencia de mi anhelo en esto se resume— Y tu estarás conmigo ¡Oh alma, conmovida! cuando la tarde ingrávida sus ópalos esfume.
CUANDO LA TARDE NUBLADA
Y se cierran las ventanas como los ojos dormidos, cuando la tarde nublada.
Del árbol se caen las hojas como nombres de mujer en la memoria.... ¡qué helada se ve la tarde... y qué solal
Cautiva la perspectiva melancólica y sombreada.. ¡qué mustio se oye el reloj cuando solloza la tierra!
Una voz amable y buena, me cuenta una vieja historia en esta tarde nublada; la historia: la de la vida... la voz: una voz amada...
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