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SONETOS
PALABRA
/ QQ” dulce ya, fuera del libro amado, esta palabra lenta, única rosa de haber perdido su significado menos fragante pero más hermosa!
Sin futuros sentidos, sin pasado, alegre de inventar la forma ociosa que el lenguaje no hubiera meditado, se oye volar y, sin volver, se posa. Ya está por fin sin tradición, ajena a la razón del verso que la busca por todos sitios, impaciente mano. Lágrima que no brota de la pena, tan sólo nace para ser más brusca y más pronto morir y más en vano.
Sonetos
LIRIO
¡ Cc que lápiz de punta cristalina Ú rayo la luz contra el jarrón oscuro este lado del lirio que se inclina -— más que la sombra que proyecta— al muro?
De su vertido cáliz brota, en fina cascada de paciencia, el tallo duro y de su propia fuga se ilumina como el río que nunca está maduro.
Pasa del ónix de la copa clara que en la atmósfera cálida lo anima a la blancura póstuma en que muere y lo miro cambiar como una cara que envejece el color y cansa el clima del espejo pausado al que se adhiere.
DESNUDO
M]UIER pintada en el espejo frío del baño umbroso que te representa, con sólo no moverte una tormenta de colores aplacas en el río.
Sales al fin, con el escalofrío de una piel recobrada sin afrenta, y gozas de sentirte menos lenta que en el agua, en el atre del estío.
]J. Torres Bodet
Desde la sien hasta el talón de plata —ñúnica línea de tu cuerpo, dura— tu desnudez su manantial desata.
¡Pero con qué pudor de veste pura recoges del cristal que te retrata, vacia de tu cuerpo, tu figura!
UVA
¿ QQ fina mano dibujada en hielo cortó al racimo del calor el grano de esta uva que el musgo del verano vistió. para la sed. de terciopelo?
Toco en su piel henchida el vello sano de la sombra y el oro paralelo con que la tarde repartió el anhelo entre los cinco mundos de la mano.
Y me dejo absorber, en el sombrío clima del comedor que un árbol puebla con el vecino atardecer del vrado.
por esa lucidez del fruto frío en cuya gota se cubrió de niebla el otoño del día terminado.
Sonetos
MANZANA
FDONCIENCIA del frutero campesino, manzana; entre las uvas y las nueces ¡de qué rubor tardío te embelleces con el otoño que te presta el vino!
Gira en la piel de tu contacto fino una dulzura sana, sin dobleces, y del reflejo en que tu forma acreces llenas, sincera, el vaso cristalino.
Porque es tan limpia la pulida esfera de tu carne de plata y tan segura que el paisaje que mira, refrigera.
Y corre por la helada dentadura una acidez, al verte, que no altera la sed, sino la moja y la madura.
OTOÑO
J por ese litoral de la hoja bella en que el verde sombrío del verano quisiera ser de luz, daría el vano esplendor sin otoños de la estrella.
La muda eternidad que fluye en ella me deja frío y su temblor lejano envidia la caricia de la mano en que toda la hoja se querella.
]J. Torres Bodet
¡Otoño! De una orilla improvisada de amarillez la planta se ilumina, dichosa entonces de morir dorada.
Ay, pero escrita en esa playa fina de la hoja, la frase interminada duda también y, por brillar, declina...
VASO
D ETUVE el sol contra la esfera dura del vaso de cristal en que bebía y vi temblar con él de un agua pura la soleada transparencia fria.
“Que un vaso —dije— seas, Poesía, donde la sed encienda la frescura como este vaso que congela el día en un diamante sin temperatura”.
“Que el vaho mismo de mi voz mojada dibuje en el cristal de tu eco fino una estampa de niebla iluminada y que, al aparecer el repentino rubor, detrás de ti, de una granada, sea su resplandor tu solo vino”
Jaime TORRES BODET