Page 58 · spans the page · from the scan, no model involved

PRIMERO SUEÑO
0 puma funesta, de la tierra nacida sombra, al cielo encaminaba de vanos obeliscos punta altiva, escalar pretendiendo las estrellas; si bien sus luces bellas —exentas siempre, siempre rutilantes— la tenebrosa guerra que con negros vapores le intimaba la pavorosa sombra fugitiva, burlaban, tan distantes, que su atezado ceño al superior convexo aun no llegaba
Soledad Primera: “escalar pretendiendo” (692, pavorosa; 1693, pavorosa; 1715, vaporosa; 1725, vaporosa, Soledad Primera: “al cóncavo alustado de los cielos.”
Sor Juana
15
20
25
30 del orbe de la diosa que tres veces hermosa con tres hermosos rostros ser ostenta: —quedando sólo dueño del aire que empañaba con el aliento denso que exhalaba—: y en la quietud contenta de imperio silencioso, sumisas sólo voces consentía de las nocturnas aves tan oscuras, tan graves, que aun el silencio no se interrumpía.
Con tardo vuelo y canto, del oído mal, y aun peor del ánimo admitido, la avergonzada Nictimene acecha de las sagradas puertas los resquicios o de las claraboyas eminentes los huecos más propicios —que capaz a su intento le abren brecha— y sacrilega llega a los lucientes
13 Diana, que es también reina de la noche y que se le suele re-presentar con tres cabezas. 19 1725. No trae la línea: “y en la quietud contenta” 25 1692, de el; 1693, de él; 1725, de el. 27 1692, Nictimene; 1693, Victimene; 1725, Nitimene, Hija del rey Epogeo, de Lesbos. Atenea la transformó en mochuelo en castigo de ha-herse enamorado de su propio padre. Las ediciones traen: “azecha.” Traduzco acecha, en vez de asecha noraue el sentido es de atisbar.
73
Primero Sueño
35
10
45
>0 faroles sacros de perenne llama —que extingue, si no infama en licor claro la materia crasa consumiendo, que el árbol de Minerva de su fruto, de prensas agravado, congojoso sudó y rindió forzado.
Y aquellas que su casa campo vieron volver, sus telas yerba —a la deidad de Baco inobedientes ya no historias contando diferentes— en forma si afrentosa transformadas segunda forman niebla, ser vistas, aun temiendo en la tiniebla, aves sin pluma aladas: aquellas tres oficiosas, digo, atrevidas hermanas, que el tremendo castigo de desnudas les dió pardas membranas —alas tan mal dispuestas que escarnio son aun de las más funestas— estas, con el parlero ministro de Plutón un tiempo, ahora
46 1692, aladas; 1698, aladas; 1725, asadas. 48 Refiérese a las tres hijas de Minias, —Isis, Climene y Alsitoé—, lomadas las Meneidas, que por no concurrir a las fiestas de Baco fueron sonvertidas en murciélagos.
Sor Juana
35
60
65
70
75 supersticioso indicio el agorero, solos la no canora componían capilla pavorosa, máximas negras, longos entonando y pausas, más que voces, esperando a la torpe mensura perezosa de mayor proporción tal vez que el viento con flemático echaba movimiento de tan tardo compás, tan detenido, que en medio se quedó tal vez dormido.
Este, pues, triste son intercadente de la asombrada turba temerosa, menos a la atención solicitaba que al sueño persuadía; antes sí, lentamente, su obtusa consonancia espaciosa al sosiego inducía y al reposo los miembros convidaba, el silencio intimando a los vivientes, uno y otro sellando labio oscuro con indicante dedo, Harpócrates la noche silencioso; —a cuyo, aunque no duro,
55 1692, al agorero; 1693, el agorero; 1725, al agorero. 56 1692, solos la no; 1693, solos la no; 1715, solos la; 1725, solos la no, 76 Divinidad de origen egipcio que pare los griegos era simbólica del silencio.
275
Primero Sueño
80
85
20
95 si bien imperioso precepto, todos fueron obedientes—: el viento sosegado, el can dormido: éste yace, aquél, quedo, los átomos no mueve con el susurro hacer temiendo leve, aunque poco, sacrílego ruido, violador del silencio sosegado.
El mar, no ya alterado, ni aun la instable mecía cerúlea cuna donde el sol dormía; y los dormidos siempre mudos peces, en los lechos lamosos de sus oscuros senos cavernosos, mudos eran dos veces.
- entre ellos la engañosa encantadora Almone, a los que antes en peces transformó simples amantes, transformada también vengaba ahora.
En los del monte senos escondidos cóncavos de peñascos mal formados
94 De Almón, padre de la minfa Lara de los amores de Júpiter con Juturna.
que reveló a Juno el secreto
Sor Juana
100
105
110
—de su aspereza menos defendidos que de su oscuridad asegurados—, cuya mansión sombría ser puede noche en la mitad del día, incógnita aun al cierto montaraz pie del cazador experto —depuesta la fiereza de unos, y de otros el temor depuesto, yacía el vulgo bruto, a la naturaleza el de su potestad pagando impuesto, universal tributo.
Y el rey—que vigilancias afectaba— aun con abiertos ojos no velaba.
115
El de sus mismos perros acosado monarca en otro tiempo esclarecido, tímido ya venado, con vigilante oído, del sosegado ambiente, al menor perceptible movimiento que los átomos muda,
107 1692, yacía el vulgo bruto; 1693, yacía el vulgo bruto; 1715, yacía el bruto; 1725, yacía el vulgo bruto. 118 Soledad Primera: “que en los blancos estanques del Eurota.” En este estanque se bañaba la diosa Diana cuando fué sorprendida por el rey Acteón. Por este atrevimiento se vió transformado en ciervo y luego devorado vor 8us nrovios verros.
Primero Sueño
120 la oreja alterna aguda y el leve rumor siente que aun le altera dormido.
125
130
135
Y en la quietud del nido —que de brozas y lodo instable hamaca formó en la más opaca — parte del árbol—, duerme recogida la leve turba, descansando el viento del que le corta alado movimiento.
De Júpiter el ave generosa —como al fin reina—, por no darse entera al descanso—que vicio considera si de preciso pasa—,cuidadosa de no incurrir de omisa en el exceso, a un solo pie librada fía el peso y en otro guarda el cálculo pequeño, despertador reloj del leve sueño: —porque si necesario fué admitido no pueda dilatarse continuado, antes interrumpido
127 Polifemo y Galatea: “infame turba de nocturnas aves.” Por antítesis, Sor Juana llama a los pájaros del día: “leve turba.” 129 Polifemo y Galatea: “el generoso pájaro” Soledad Primera “de Júpiter el ave.” 1834 Polifemo y Galatea: “librada en un pie, toda sobre él pende, urbana al sueño,” 135 1692, cálculo; 1693, el cálculo; 1725, el cálculo, a
Sor Juana
140 del regio sea pastoral cuidado.
¡Oh de la Majestad pensión gravosa, que aun al menor descuido no perdona!
145
Causa quizá que ha hecho misteriosa, circular denotando la corona en círculo dorado, que el afán es no menos continuado.
El sueño todo, en fin, lo poseía; todo, en fin, el silencio lo ocupaba.
150
155
160
Aun el ladrón dormía; aun el amante no se desvelaba; el conticinio casi ya pasando iba y la sombra dimidiaba, cuando de las diurnas tareas fatigados y no sólo oprimidos del afán ponderoso del corporal trabajo, mas cansados del deleite también—que también cansa objeto continuado a los sentidos aun siendo deleitoso—, que la naturaleza siempre alterna ya una ya otra balanza, distribuyendo varios ejercicios
Primero Sueño
165
170
175
180
185
168 al ocio.
ya al ocio, ya al trabajo destinados, en el fiel infiel con que gobierna la aparatosa máquina del mundo.
Así, pues, de profundo sueño dulce los miembros ocupados, quedaron los sentidos del que ejercicio tienen ordinario —trabajo, en fin, pero trabajo amado, si hay amable trabajo—, si privados no, al menos suspendidos.
Y cediendo al retrato del contrario de la vida que lentamente armado cobarde embiste y vence perezoso con armas soñolientas, desde el cayado humilde al cetro altivo sin que haya distintivo que el sayal de la púrpura discierna; pues su nivel, en todo poderoso, gradúa por exentas a ningunas personas, desde la de a quien tres forman coronas soberana tiara hasta la que pajiza vive choza:
1692, ya a el ocio: 1693, yx al ocio: 1715; al oficio; 1725, ya
DU
Sor Juana
190
195
200
205
210 desde la que el Danubio undoso dora, a la que junco humilde, humilde mora: y con siempre igual vara (como, en efecto, imagen poderosa de la muerte) Morfeo el sayal mide igual con el brocado.
El alma, pues, suspensa del exterior gobierno en que ocupada en material empleo, o bien o mal da el día por gastado, solamente dispensa, remota, si del todo separada no, a los de muerte temporal opresos, lánguidos miembros, sosegados huesos, los gajes del calor vegetativo: el cuerpo siendo, en sosegada calma, un cadáver con alma, muerto a la vida y a la muerte vivo, —de lo segundo dando tardas señas el de reloj humano vital volante que, si no con mano, con arterial concierto, unas pequeñas muestras, pulsando, manifiesta lento de su bien regulado movimiento.
Este, pues, miembro rey y centro vivo de espíritus vitales, con su asociado respirante fuelle y
Primero Sueño pulmón—que imán del viento es atractivo, — que en movimientos nunca desiguales,
215
220
2725
230
235 o comprimiendo ya, o ya dilatando el musculoso, claro, arcaduz blando, hace que en él resuelle el que le circunscribe fresco ambiente, que impele, ya caliente, y él venga su expulsión haciendo activo pequeños robos al calor nativo, —algún tiempo llorados, nunca recuperados, si ahora no sentidos de su dueño: que, repetido, no hay robo pequeño—.
Estos, pues, de mayor, como ya digo, excepción, uno y otro fiel testigo, la vida aseguraban, — mientras con mudas voces impugnaban la información, callados. los sentidos -—con no replicar sólo defendidos—; y la lengua que, torpe, enmudecía, con no poder hablar los desmentía; y aquella del calor más competente centrífica oficina próvida de los miembros despensera, que avara nunca y siempre diligente,
215 1692, componiendo; 1693, comprimiendo; 1715, componiendo; 1725, componiendo. 235 1692, centrifica; 1693, cientifica; 1715, centrifica; 1725, centrifica.
2T*
Sor Juana
240
7245
7250
255
260 ni a la parte prefiere más vecina, ni olvida a la remota, y, en ajustado natural cuadrante, las cantidades nota que a cada cual tocarle considera, del que alambicó quilo el incesante calor en el manjar, que medianero piadoso entre él y el húmedo interpuso su inocente substancia, pagando por entero la que ya piedad sea, o ya arrogancia, al contrario voraz necio la expuso -——merecido castigo, aunque se excuse, al que en pendencia ajena se introduce— Esta, pues, si no fragua de Vulcano, templada hoguera del calor humano, al cerebro enviaba húmedos, mas tan claros los vapores, de los atemperados cuatro humores, que con ellos, no sólo no empañaba los simulacros que la Estimativa dió a la Imaginativa, y aquésta, por custodia más segura, en forma ya más pura, entregó a la Memoria, que oficiosa
258. Refiérese a la antigua clasificación de las facultades del hombre. En el Libro del Ascenso y Descenso del Entendimiento, de Raimundo Lulio, en el capítulo De la Sustancia y Accidente del Hombre, se lee: “hay en el hombre cinco sustancias, que son la elementativa. ve-retativa, sensitiva. imaginativa Yy raciocinativa”
ZOJd
Primero Sueño
265
270
7275
280
285 grabó tenaz y guarda cuidadosa, sino que daban a la Fantasía lugar de que formase imágenes diversas, y del modo que en tersa superficie, que de Faro cristalino portento, asilo raro fué, en distancia longísima se vían, (sin que ésta le estorbase), del reino casi de Neptuno todo, las que distantes le surcaban naves.
Viéndose, claramente, en su azogada luna, el número, el tamaño y la fortuna que en la instable campaña transparente arriesgadas tenían, mientras aguas y vientos dividían sus velas leves y sus quillas graves: —así ella, sosegada, iba copiando las imágenes todas de las cosas, y el pincel invisible iba formando de mentales, sin luz, siempre vistosas, colores las figuras, no sólo ya de todas las criaturas —. sublunares, mas aun también de aquellas
269 169%, vian; 1698, vian; 1715, veian; 1725, vian. La variante de 1715 no es de aceptarse porque descompone el ritmo del verso.
Sor Juana
290
795
300
305
310 que intelectuales claras son estrellas, y en el modo posible que concebirse puede lo invisible, en sí, mañosa, las representaba y al alma las mostraba.
La cual, en tanto, toda convertida a su inmaterial ser y esencia bella, aquella contemplaba, participada de alto ser centella, que con similitud en sí gozaba:
Y juzgándose casi dividida de aquella que impedida siempre la tiene, corporal cadena, que grosera embaraza y torpe impide el vuelo intelectual con que ya mide la cantidad inmensa de la esfera—, ya el curso considera regular con que giran desiguales los cuerpos celestiales: culpa si grave, merecida pena, torcedor del sosiego rigoroso de estudio vanamente judicioso: puesta, a su parecer, en la eminente cumbre de un monte a quien el mismo Atlante que preside gigante a los demás, enano obedecía;
u
Primero Sueño
315
3720
3725
3230
335
336 y Olimpo, cuya sosegada frente, nunca de aura agitada consintió ser violada, aun falda suya ser no merecía; pues las nubes que opaca son corona de la más elevada corpulencia, del volcán más soberbio que en la tierra gigante erguido intima al cielo guerra, apenas densa zona de su altiva eminencia, 0 asu vasta cintura cíngulo tosco son, que mal ceñido, o el viento lo desata sacudido, o vecino el calor del sol lo apura a la región primera de su altura, ínfima parte, digo, dividiendo en tres su continuado cuerpo horrendo, el rápido no pudo, el veloz vuelo del águila (que puntas hace al cielo y al sol bebe los rayos pretendiendo entre sus luces colocar su nido), llegar; bien que esforzando más que nunca el impulso, ya batiendo las dos plumadas velas, ya peinando con las garras el aire, ha pretendido, tejiendo de los átomos escalas, que su inmunidad rompan sus dos alas.
Polifemo y Galatea: “peinar el viento.
Sor Juana
340
345
350
355
360
Las pirámides dos—ostentaciones de Menfis vano y de la Arquitectura último esmero—-, si ya no pendones fijos, no tremolantes, cuya altura coronada de bárbaros trofeos, tumba y bandera fué a los Ptolomeos que al viento, que a las nubes publicaba, si ya también al cielo no decía de su grande su siempre vencedora ciudad —ya Cairo ahora—, las que, porque a su copia enmudecía la fama, no cantaba gitanas glorias, ménficas proezas, aun en el viento, aun en el cielo impresas.
Estas que en nivelada simetría su estatura crecía con tal diminución, con arte tanto, que cuanto más al cielo caminaba a la vista que lince la miraba, entre los vientos se desparecía sin permitir mirar la sutil punta que al primer orbe finge que se junta, hasta que, fatigada del espanto. no descendida, sino despeñada. se hallaba al pie de la espaciosa basa,
860 1692, mirar; 1693, mudar; 1725, mirar.
40
Primero Sueño
365
370
375
380
385 tarde o mal recobrada del desvanecimiento:
que pena fué no escasa del visual alado atrevimiento, cuyos cuerpos opacos no al sol opuestos, antes avenidos con sus luces, sino confederados con él —como, en efecto, confinantes— tan del todo bañados de su resplandor eran. que lucidos nunca, de calorosos caminantes al fatigado aliento, a los pies flacos ofrecieron alfombra, aun de pequeña, aun de señal de sombra.
Estas, que glorias ya sean gitanas o elaciones profanas, —bárbaros jeroglíficos de ciego error, según el Griego Ciego, también dulcísimo poeta— si ya por las que escribe aquileyas proezas o marciales, de Ulises, sutilezas, la unión no le recibe de los historiadores o le acenta cuando entre su catáloco le cuente.
390
—que gloria más que número le aumente—., de cuya dulce serie numerosa
Sor Juana
395
400
405
410
415 fuera más fácil cosa al temido Tonante el rayo fulminante quitar, o la pesada a Alcides clava herrada, que un hemistiquio sólo (de los que le dictó propicio Apolo) según de Homero, digo, la sentencia.
Las pirámides fueron materiales tipos sólo, señales exteriores de las que dimensiones interiores especies son del alma intencionales: —que como sube en piramidal punta al cielo la ambiciosa llama ardiente así la humana mente su figura trasunta, y a la causa primera siempre aspira, céntrico punto donde recta tira la línea, si ya no circunferencia que contiene infinita toda esencia.
Estos, pues, montes dos artificiales, (bien maravillas, bien milagros sean); y aun aquella blasfema altiva Torre, —de quien hoy dolorosas son señales, no en piedras, sino en lenguas desiguales porque voraz el tiempo no las borre,
9
Primero Sueño
470
475
430
435
440 los idiomas diversos que escasean el sociable trato de las gentes haciendo que parezcan diferentes los que unos hizo la naturaleza, de la lengua, por sólo la extrañeza— si fueran comparados a la mental pirámide elevada. (donde sin saber cómo colocada el alma se miró), tan atrasados se hallaran que cualquiera eraduara su cima por esfera:
-—pues su ambicioso anhelo, haciendo cumbre de su propio vuelo, en la más eminente la encumbró parte de su propia mente, de sí tan remontada que creía que a otra nueva región de sí salía.
En cuya casi elevación inmensa —gozosa, mas suspensa; suspensa, pero ufana, y atónita, aunque ufana, la suprema de lo sublunar reina soberana.— la vista perspicaz, libre de antojos, de sus intelectuales bellos ojos, sin que distancia tema, ni de obstáculo opaco se recele,
ón N.. US
Sor Juana de que interpuesto algún objeto cele, 445 — libre tendió por todo lo criado:
450
455
460
465 cuyo inmenso agregado cúmulo incomprensible, aunque a la vista quiso manifiesto dar señas de posible, a la comprensión no, que entorpecida con la sobra de objetos, —y excedida de la grandeza de ellos su potencia— retrocedió cobarde:
tanto no del osado presupuesto revocó la intención arrepentida, la vista que intentó descomedida en vano hacer alarde contra objeto que excede en excelencia las líneas visuales, contra el sol, digo, cuerpo luminoso, cuyos rayos castigo son fogoso, —que fuerzas desiguales despreciando, castigan rayo a rayo el confiado antes atrevido y ya llorado ensayo, necia experiencia que costosa tanto
451 1692, sobra; 1693, sombra; 1715, sobra; 1725, sobra,
+
Primero Sueño fué, que Icaro ya su propio llanto lo anegó enternecido como el entendimiento aquí vencido, no menos de la inmensa muchedumbre de tanta maquinosa pesadumbre de diversas especies conglobado esférico compuesto, que de las cualidades de cada cual cedió tan asombrado que, entre la copia puesto, pobre con ella en las neutralidades de un mar de asombros, la elección confusa equívoco las ondas zozobraba:
470
475
430
Y por mirarlo todo nada vía, ni discernir podía, _ bota la facultad intelectiva en tanta, tan difusa incomprensible especie que miraba desde el un eje en que librada estriba la máquina voluble de la esfera, al contrapuesto polo, las partes ya no sólo que al Universo todo considera serle perfeccionantes a su ornato no más pertenecientes:
485
490
491 1692, no mas no mas pertenecientes, pertenecientes; 16898, mas pertenecientes; 1725 a Y
Sor Juana mas ni aun las que ignorantes, miembros son de su cuerpo dilatado, proporcionadamente competentes.
495
500
505
510
515
Mas como al que ha usurpado diuturna oscuridad de los objetos visibles los colores, si súbitos le asaltan resplandores, con la sobra de luz queda más ciego: —que el exceso contrarios hace efectos en la torpe potencia que la lumbre del sol admitir luego no puede por la falta de costumbre; y a la tiniebla misma que antes era tenebroso a la vista impedimento. de los agravios de la luz apela, y una vez y otra con la mano cela de los débiles ojos deslumbrados los rayos vacilantes, sirviendo ya piadosa medianera la sombra de instrumento para que recobrados por grados se habiliten, porque después constantes su operación más firmes ejerciten: (recurso natural, innata ciencia
495 1692, al que ha; 1693, al que usurpado: 1725, al que ha,
= JO
Primero Sueño
520
525
330
535
540 que confirmaba ya de la experiencia, maestro quizá mudo, retórico ejemplar inducir pudo a uno y otro galeno para que del mortífero veneno, en bien proporcionadas cantidades, escrupulosamente regulando las ocultas nocivas cualidades, ya por sobrado exceso de cálidas o frías, o ya por ignoradas simpatías o antipatías con que van obrando las causas naturales su progreso, a la admiración dando, suspendida, efecto cierto en causa no sabida, con prolijo desvelo y remirada, empírica atención examinada en la bruta experiencia, por menos peligrosa, la confección hicieron provechosa, último afán de la apolínea ciencia de admirable triaca: ¡que así del mal el bien tal vez se saca!) :
no de otra suerte el alma, que asombrada de la vista quedó de objeto tanto, la atención recogió, que derramada en diversidad tanta, aun no sabía recobrarse a sí misma del espanto
A y
Sor Juana
345
550
555
360
565 que portentoso había su discurso calmado, permitiéndole apenas de un concepto confuso el informe embrión que mal formado inordinado caos retrataba de confusas especies que abrazaba, sin orden avenidas, sin orden separadas, —que cuanto más se implican combinadas tanto más se disuelven desunidas de diversidad llenas, ciñendo con violencia lo difuso de objeto tanto a tan pequeño vaso, aun al más bajo, aun al menor, escaso.
Las velas, en efecto, recogidas que fió inadvertidas traidor al mar, al viento ventilante, buscando desatento al mar fidelidad, constancia al viento, mal le hizo de su grado en la mental orilla dar fondo destrozado al timón roto, a la quebrada entena,
546 1692, calmado; 1693, clamado; 1715, calmado. 1725, calmado. 554 1692, convinadas; 1698, convenidas; 1725, convinadas, ar 27d
Primero Sueño
570
575
580
585
590
295 besando arena a arena de la playa, el bajel astilla a astilla, donde ya recobrado el lugar usurpó de la carena: —cuerda refleja, reportado aviso de dictamen remiso, que en su operación misma reportado más juzgó conveniente a singular asunto reducirse, o separadamente una por una discurrir las cosas, que vienen a ceñirse en las que artificiosas dos veces cinco son catecorías:
—reducción metafísica que enseña los entes concibiendo generales en sólo unas mentales fantasías donde de la materia se desdeña el discurso abstraído, ciencia a formar de los universales, reparando advertido, con el arte el defecto de no poder con un intuitivo conocer acto todo lo criado, sino que haciendo escala de un concepto en otro va ascendiendo grado a grado, y el de comprender orden relativo
Sor Juana sigue necesitado de él—del entendimiento limitado vigor—, que a sucesivo discurso fía su aprovechamiento:
600
605
610
615 cuyas débiles fuerzas la doctrina con doctos alimentos va esforzando, y el prolijo, si blando continuo curso de la disciplina, robustos le va alientos infundiendo:
con que más animoso al palio glorioso del empeño más arduo altivo aspira los altos escalones ascendiendo en una ya, ya en otra cultivado, facultad; hasta que insensiblemente la honrosa cumbre mira, —término dulce de su afán pesado—, (de amarga siembra fruto al gusto grato, que aun a largas fatigas fué barato) y con planta valiente la cima huella de su altiva frente.
De esta serie seguir mi entendimiento
597 1692, del, de el; 1698, de él, del: 1725, del, de el.
Wárd
Primero Sueño
520
56725
630
635 el Método quería o del ínfimo grado del ser inanimado menos favorecido, sino más desvalirdo, de la segunda causa productiva pasar a la más noble jerarquía, —que en vegetable aliento primogénito es, aunque grosero, de Temis el primero, que a sus fértiles pechos maternales con virtud atractiva, los dulces apoyó manantiales de humor terrestre, que a su nutrimiento natural es dulcísimo alimento; y de cuatro adornada operaciones de contrarias acciones ya trae, ya segrega diligente lo que no serle juzga conveniente; ya lo superfluo expele y de la copia la substancia más útil hace propia. Y esta va investigada
618.—Es muy posible que se refiera al Discurso sobre el Método de Descartes. Obsérvese la íntima relación que existe entre la tercera re-yla de Descartes y el contenido de los versos números 593 - 595 y 618-625. “Le troisiéme, de conduire par ordre mes pensées, en commengant par les objete les plus simples et les plus aisés € connaitre, pour monter peu 3 peu comme par degrés jusques á la connaissance des plus composés, et supposant méme de Vordre entre ceux qui ne se précedent point na- :urellement las uns les autres; Discours de la Méthode, deuxieme npartie, váginas El y 52, 1928. editions du Centaure. París.
298
Sor Juana
640
645
650
655
660
665 forma inculcar más bella, de sentido adornada: y aun más que de sentido de aprensiva fuerza imaginativa, que justa puede ocasionar querella cuando afrenta no sea, de la que más lucida centellea inanimada estrella, bien que soberbios brille resplandores: que hasta a los astros puede superiores aun la menor criatura, aun la más baja, ocasionar envidia, hacer ventaja.
Y de este corporal conocimiento haciendo (bien que escaso) fundamento al supremo pasar maravilloso compuesto triplicado de tres acordes líneas ordenado; y de las formas todas inferiores compendio misterioso; visagra engazadora de la que más se eleva entronizada, naturaleza pura; y de la que criatura menos noble se ve más abatida, —no de las cinco solas adornada sensibles facultades—. mas de las interiores,
2
Primero Sueño que tres rectrices son ennoblecida que para ser señora de las demás, no en vano la adornó sabia poderosa mano, fin de sus obras, círculo que cierra la esfera con la tierra; última perfección de lo criado y último de su eterno autor agrado; en quien, con satisfecha complacencia, su inmensa descansó magnificencia: fábrica portentosa que cuanto más altiva al cielo toca sella el polvo la boca, de quien ser pudo imagen misteriosa la que Aguila Evangélica, sagrada visión en Patmos vió, que las estrellas midió y el suelo con iguales huellas: o la estatua eminente que del metal mostraba más preciado la rica altiva frente; y en el más desechado material flaco fundamento hacía con que a leve vaivén se deshacía: 690 el hombre, digo, en fin, mayor portento
675
. 667. Las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad. También es posible que se refiera a las tres escalas—acto, pasión y acción—que rigen el intelecto humano y lo colocan sobre la digni-dad de sus cinco sentidos. (Intellectus conjuctus. Actus, passio. uctio. De la Escala Intelectual de Raimundo Lutio). 1692. rectrices: 16983. retrices: 1725, rectrices.
in
Sor Juana
695
700
705
710 que discurre el humano entendimiento, compendio que absoluto parece al ángel, a la planta, al bruto, cuya altiva bajeza toda participó naturaleza.
¿Por qué? Quizá porque más venturosa que todas, encumbrada, a merced de amorosa unión sería. ¡Oh, aunque repetida, nunca bastantemente bien sabida merced! Pues, ignorada, en lo poco apreciada parece, o en lo mal correspondida.
Estos, pues, grados discurrir quería unas veces, pero otras disentía, excesivo juzgando atrevimiento el discurrirlo todo.
Quien aun la más pequeña, aun la más fácil parte no entendía de los más manuales efectos naturales; quien de la fuente no alcanzó risueña el ignorado modo con que el curso dirige cristalino,
>
Primero Sueño
715
7720
725
730
735
740 deteniendo en ambages su camino los horrorosos senos de Plutón, las cavernas pavorosas del abismo tremendo, las campañas hermosas, los elíseos amenos, tálamos ya de su triforme esposa, clara pesquisidora registrando, útil curiosidad aunque prolija, que de su no cobrada bella hija noticia cierta dió a la rubia diosa, cuando montes y selvas trastornando, cuando prados y bosques inquiriendo, su vida iba buscando, y del dolor su vida iba perdiendo; quien de la breve flor aun no sabía por qué ebúrnea figura circunscribe su frágil hermosura; mixtos por qué colores confundiendo la grana en los albores, fragante le son gala; ámbares por qué exhala, y el leve, si más bello ropaje al viento explica que en una y otra fresca multiplica hija, formando pompa escarolada de dorados perfiles cairelada,
721 Así es llamada con frecuencia la diosa Diana.
Sor Juana
745
750
755
760
765
770 que roto del capillo el blanco sello de dulce herida de la cipria diosa los despojos ostenta jactanciosa; si ya el que la colora, candor al alba, púrpura al aurora, no le usurpó y, mezclado, purpúreo es ampo, rosicler nevado, tornasol que concita los que del prado aplausos solicita, preceptor quizá vano, si no ejemplo profano de industria femenil que el más activo veneno hace dos veces ser nocivo en el velo aparente de la que finge tez resplandeciente: pues si a un objeto sólo—repetía tímido el pensamiento— huye el conocimiento y cobarde el discurso se desvía, si a especie segregada como de las demás independiente, como sin relación considerada, da las espaldas el entendimiento, y asombrado el discurso se espeluza del difícil certamen que rehusa acometer -valiente porque teme cobarde comprenderlo, o mal, o nunca, o tarde: ¿cómo en tan espantosa
UA
Primero Sueño máquina inmensa discurrir pudiera, —cuyo terrible incomparable peso
775
780
785
790 si ya en su centro mismo no estribara, de Atlante a las espaldas agobiara, de Alcides a las fuerzas excediera: y el que fué de la esfera bastante contrapeso, pesada menos, menos ponderosa su máquina juzgara que la empresa de investigar a la naturaleza?
Otras, más esforzado, demasiada acusaba cobardía. el lauro antes ceder que en la lid dura haber siquiera entrado, y al ejemplar osado del claro joven la atención volvía, —auriga altivo del ardiente Carro—: y el (si infeliz) bizarro alto impulso el espíritu encendía donde el ánimo halla, más que el temor ejemplos de escarmiento, abiertas sendas al atrevimiento que una ya vez trilladas no hay castigo que intento baste a renovar segundo;
; 1692, incomportable; 1693, incomparable; 1725, 783 1692, en la lid: 1693. en lid: 1715, en la ld;
incomportable. 1725. en la lid
Sor Juana
795
200
805
RIO
815
R 70 segunda ambición, digo, ni el panteón profundo cerúlea tumba a su infeliz ceniza, ni el vengativo rayo fulminante mueve por más que avisa al ánimo arrogante que el vivir despreciando determina su nombre eternizar en su ruína; tipo es antes modelo ejemplar pernicioso que alas engendra a repetido vuelo del ánimo ambicioso que del mismo terror haciendo halago que al valor lisonjea, las glorias deletrea entre los caracteres del estrago.
O el castigo jamás se publicara, porque nunca el delito se intentara, político silencio antes rompiera los autos del proceso, circunspecto estadista, o en fingida ignorancia simulara, o con secreta pena castigara el insolente exceso, sin que a popular vista el ejemplar nocivo propusiera: que del mayor delito la malicia peligra en la noticia
Primero Sueño
825
830
835
840
845 contagio dilatado trascendiendo; que singular culpa sólo siendo, dejara más remota a lo ignorado su ejecución, que no a lo escarmentado.
Mas mientras entre escollos zozobraba, confusa la elección, sirtes tocando de imposibles en cuantos intentaba rumbos seguir, no hallando materia en que cebarse el calor ya: pues su templada llama (llama al fin, aunque más templada sea) que si su activa emplea operación, consume, sino inflama sin poder excusarse había lentamente el manjar transformado propia substancia de la ajena haciendo; y el que hervor resultaba bullicioso de la unión entre el húmedo y ardiente en el maravilloso natural vaso había ya cesado (faltando el medio) y consiguientemente los que de él ascendiendo soporíferos, hámedos vapores.
824 1692, que singular; 1693, porque singular; 1715, que singlar: 1725, que singular. 839 1692, haciendo; 1698, haciendo; 1715, haciendo: 1725, hacienda.
_U=
Sor Juana
850
855
860
865
870:
el trono racional embarazaban desde donde a los miembros derramaban dulce entorpecimiento, a los suaves ardores del calor consumidos, las cadenas del sueño desataban. Y la falta sintiendo de alimento los miembros extenuados del descanso cansados, ni del todo despiertos, ni dormidos, muestras de apetecer el movimiento con tardos esperezos ya daban, extendiendo los nervios, poco a poco, entumecidos; y los cansados huesos, aun sin entero arbitrio de su dueño volviendo al otro lado, a cobrar empezaron los sentidos dulcemente impedidos del natural beleño su operación los ojos entreabriendo.
Y del cerebro ya desocupado los fantasmas huyeron, y como de vapor leve formada en fácil humo, en viento convertida, su forma resolvieron:
al
Primero Sueño
875
880
05
890
895
—así Linterna Mágica pintadas representa fingidas en la blanca pared varias figuras, de la sombra no menos ayudada que de la luz que en trémulos reflejos los competentes lejos guardando de la docta perspectiva en sus ciertas mensuras, de varias experiencias aprobadas la sombra fugitiva, que en el mismo esplendor se desvanece, cuerpo finge formado de todas dimensiones adornado cuando aún ser superficie no merece.
En tanto el padre de la luz ardiente de acercarse al oriente ya el término prefijo conocía y al antípoda opuesto despedía con transmontantes rayos que de su luz en trémulos desmayos en el punto hace mismo su occidente, que nuestro oriente ilustra luminoso. Pero de Venus antes el hermoso apacible lucero
892 1692, que de su luz; 1698, que de luz; 1725, que de su luz,
Sor Juana
200
205
910
9215
9220 rompió el albor primero, y del viejo Titán la bella esposa, -—amazona de luces mil vestida, — contra la noche, armada, hermosa si atrevida, valiente aunque llorosa su frente mostró hermosa de matutinas luces coronada. aunque tierno preludio, ya animoso del planeta fogoso, que venía las tropas reclutando de bisoñas vislumbres, las más robustas veteranas lumbres para la retaguardia reservando contra la que tirana usurpadora del imperio del día, negro laurel de sombras mil ceñía y con nocturno cetro pavoroso las sombras gobernaba, de quien aun ella misma se espantaba.
Pero apenas la bella precursora signífera del sol, el luminoso. en el oriente tremoló estandarte, tocando al arma todos los suaves si bélicos clarines de las aves, diestros (aunque sin arte) trompetas sonorosos,
¡Uy
Primero Sueño
9925
930
935
940
945
950 cuando, (como tirana al fin), cobarde de recelos medrosos embarazada —bien que hacer alarde intentó de sus fuerzas, oponiendo de su funesta capa los reparos, breves en ella, de los trajes claros heridas recibiendo; bien que mal satisfecho su denuedo, pretexto mal formado fué del miedo, su débil resistencia conociendo, a la fuga ya casi cometiendo más que a la fuerza, el medio de salvarse— ronca tocó vocina a recoger los negros escuadrones para poder en orden retirarse, cuando de más vecina plenitud de reflejos fué asaltada. que la punta rayó más encumbrada de los del mundo erguidos torreones.
Llegó, en efecto, el sol cerrando el giro. que esculpió de oro sobre azul zafiro de mil multiplicados mil veces puntos, flujos mil dorados: líneas, digo, de luz clara salían de su circunferencia luminosa, pautando al cielo la cerúlea plana y a la que antes funesta fué tirana
Sor Juana
955
I60
965
970 de su imperio, atropadas embestían que sin concierto huyendo presurosa en sus mismos horrores tropezando su sombra iba pisando y llegar al ocaso pretendía con el (sin orden ya) desbaratado ejército de sombras, acosado de la luz que el alcance le seguía.
Consiguió, al fin, la vista del ocaso el fugitivo paso y en su mismo despeño recobrada esforzando el aliento en la ruina, en la mitad del globo que ha dejado el sol desamparado, segunda vez rebelde determina mirarse coronada, mientras nuestro hemisferio la dorada ¡lustraba del sol madeja hermosa, que con luz judiciosa de orden distributivo, repartiendo a las cosas visibles sus colores iba restituyendo entera a los sentidos exteriores
970 1692, repartiendo; 1693, repitiendo; 1725, repartiendo.
Primero Sueño su operación, quedando a luz más cierta 975 el mundo iluminado y yo despierta.
Sor Juana Inés de la CRUZ
EDICIONES pr fijar, en lo posible, el texto de Primero Sueño de Sor Juana, me he valido de las ediciones de 1692 (Sevilla, segundo volumen páginas 247-276), 1593 (Barcelona, segundo tomo, páginas 171-200. La página 173, por error tipográfico dice 169), 1715 (Madrid, segundo tomo, páginas 171-200) y 1725 (Madrid, segundo tomo, páginas 158-183). (1). Todos los textos—aun el de la primera edición de 1692— están estragados. Además de las naturales variantes ortográficas, tan comunes en la época, observo cambios y supresiones de palabras que alteran o dificultan el sentido de algunos pasajes. Estos defectos, si molestos en cualquier texto noble, suben de punto en una obra de suyo difícil y delicada como es El Sueño, pues embarazan, no tan sólo su comprensión, sino aun su simple lectura. Por esto no he vacilado en anotar, con minucio-
(1) Don Antonio Palau y Dulcet en su INVENTARIO BIBLIOGRAFI- CO (Barcelona, tomo 29, páginas 336 a 387), cita, además, las ediciones siguientes de “SEGUNDOS TOMOS” de las obras de Sor Juana: Sevilla, 1691, y Valencia 1709. La de 1709 no la he podido con-sultar, Pedro Henríquez Ureña opina que la de 1691 mo existió. (Revue Hispanique XL páginas 185-186). Puede, pues, considerarse somo edición primera la de 1692, Sevilla, por Tomás López de Haro. Miss Dorothy Schons supone otra edición del tomo 29 de 1693, (nota número 16, de la página 34, de la Biblografía de Sor Juana Inés de la Cruz, Secretaría de Relaciones, 1927, México). Los tomos que cito pertenecen: el de 1692, a don Artemio de Valle Arizpe; el de 1698, a la Bibloteca de la Secretaría de Educación Pública; el de 1715, a don Luis González Obregón: y el de 1725 a don Salvador Novo.
TE,
Sor Juana sidad, todas las variantes que me han parecido no hijas de me-ros descuidos de impresión o de capricho tipográfico, sino conse-suencia de la propia oscuridad o incertidumbre del texto. No alcanzo ninguna razón para conservar la ortografía del siglo de Sor Juana. Si se tratara, por ejemplo, de los siglos XIII o XIV en los cuales la formación o transformación interna del idioma se refleja hasta en las minucias de una vocal, de un acento o de una letra traspuesta, entendería yo que fuera preciso mantener sin alteración alguna —para dar pie a los subsecuentes estudios filológicos—, la redacción genuina del poema, Pero se trata de una composición de fines del siglo XVII,—casi del re-glamentario siglo XVIII—cuando el problema de la química del idioma puede decirse que está resuelto. La irregularidad orto-gráfica se debe, pues, mejor que a causas interiores, a la falta de un cédigo literario que precisara los usos y costumbres de las letras. Recuérdese que la Academia tuvo principio en 1713, y que su primer diccionario no apareció sino en 1726. Es claro que cuando tropiezo con alguna palabra cuya forma moderna lastima el ritmo del verso la dejo intacta. La dificultad más grande que he tenido que vencer es la que se refiere a la puntuación. Bien dice Manuel Toussaint que Sor Juana abusaba un poco de ciertos signos de puntuación como, por ejemplo, de la coma lo que hace fatigosa la lectura. Siempre que he podido descubrir, sin un ápice de duda, el sentido de un pasaje he acomodado la puntuación a esta dnteligencia. En los casos—muy pocos—en que el concepto del poema es confuso, o la intención de Sor Juana no claramente definida, me atengo a la puntuación más autorizada: a la que trae, v. g., la edición de 169929.
Anoto también por vía de información algunas relaciones en-ire la obra de Sor Juana y los poemas de Góngora. (CONTINUARÁ) E. ABREU GOMEZ
¿Fi A